Estoy leyendo un mensaje de texto, de un desconocido wasap:

“Hola, sé que es tarde, pero no soporto más” – dice el anónimo mensaje. – “ Perdóname, te extraño y quiero estar a tu lado de nuevo” y un emoji de una carita de tristeza.

La respuesta es inmediata:

-Campeón- dice la respuesta y sigue: “me acabo de robar este celular, pero por lo que vi, ya anda con otro”.

En otro wasap, se personifica a un Mirón Zuckerman, creador de Facebook, y una especie de chamaco latino, para nada ejemplo de displicencia, le expresa “dice mi papa que usted nos espía”, a lo cual Zuckerman le revira “Ese no es tu papa”

¿Tienen algo de malo los memes?

En apariencia nada y los reproducimos por millones.

En mi grupo de wasap precisamente de “Escritura Creativa” aparece un artículo de Chistophe Clave, Enviado por Maru Orozco. La Masa Irreflexiva. De contenido altamente interesante. Lo reproduzco adelante.

Los memes y toda la comunicación chatarra tienen algo de malo. Han hecho cada vez mas pobre el idioma. Y al hacer cada vez mas pobre el idioma, el resultado son masas menos pensantes. ¿Acaso ahora somos más tontos?

En definición el ser humano no podría hacerse más tonto. Quizá, como todo, sólo se perfeccione.

Un estudio de la ITM nos ilustra. Desde 1990 el coeficiente intelectual ha disminuido gradualmente en los países desarrollados.

increíblemente, en México ha disminuido al doble, de acuerdo con experiencias del Instituto Interdisciplinario de estudios del caudal del pensamiento Humano para América latina.

La perdida de capacidad y acceso a la inteligencia en nuestras juventudes es alarmante.

¿Nos estamos haciendo más tontos?

“El coeficiente intelectual medio de la población mundial, que desde la posguerra hasta finales de los años 90 siempre había aumentado, ha ido disminuyendo en las dos últimas décadas….

Esto es una inversión del efecto Flynn. Parece que el nivel de inteligencia medido por pruebas está disminuyendo en los países más desarrollados. Puede haber muchas causas de este fenómeno. Uno de ellos podría ser el empobrecimiento del lenguaje. De hecho, diversos estudios demuestran la disminución del conocimiento léxico y el empobrecimiento del idioma: no sólo se trata de la reducción del vocabulario utilizado, sino también de las sutilezas lingüísticas que permiten elaborar y formular un pensamiento complejo. La desaparición gradual de los tiempos (subjuntivo, imperfecto, formas compuestas del futuro, participio del pasado) da lugar a un pensamiento casi siempre en tiempo presente, limitado al momento: incapaz de proyecciones en el tiempo. La simplificación de los tutoriales, la desaparición de las mayúsculas y la puntuación son ejemplos de “golpes fatales” a la precisión y variedad de la expresión. Sólo un ejemplo: eliminar la palabra “señorita” (ya obsoleta) no sólo significa renunciar a la estética de una palabra, sino también promover sin querer la idea de que no hay etapas intermedias entre una chica y una mujer.

Menos palabras y menos verbos conjugados implican menos capacidad de expresar emociones y menos capacidad de procesar el pensamiento. Los estudios han demostrado cómo parte de la violencia en las esferas públicas y privadas proviene directamente de la incapacidad de describir las propias emociones a través de palabras. Sin palabras para construir el razonamiento, el pensamiento complejo se hace imposible. Cuanto más pobre es el lenguaje, más desaparece el pensamiento. La historia está llena de ejemplos y muchos libros (Georges Orwell – 1984; Ray Bradbury – Fahrenheit 451) han contado cómo todos los regímenes totalitarios siempre han obstaculizado el pensamiento, a través de la reducción del número y el significado de las palabras. Si no hay pensamientos, no hay pensamientos críticos. Y no hay pensamiento sin palabras. ¿Cómo se puede construir un pensamiento hipotético-deductivo sin el condicional? ¿Cómo es posible considerar el futuro sin una conjugación de tiempo futuro? ¿Cómo es posible capturar una temporalidad, una sucesión de elementos en el tiempo, ya sean pasados o futuros, y su duración relativa, sin un lenguaje que distinga entre lo que podría haber sido, lo que ha sido, lo que es, lo que podría ser, y lo que será después de que lo que podría haber sucedido, haya sucedido realmente? Queridos padres y maestros: hagamos que nuestros hijos, nuestros estudiantes, hablen, lean y escriban. Enseñemos y practiquemos el lenguaje en sus más diversas formas. Aunque parezca complicado. Especialmente si es complicado. Porque en este esfuerzo reside la libertad. Aquellos que afirman la necesidad de simplificar la ortografía, descontando el lenguaje de sus “defectos”, aboliendo géneros, tiempos, matices, todo lo que crea complejidad, son los verdaderos arquitectos del empobrecimiento de la mente humana.

No hay libertad sin necesidad. No hay belleza sin el pensamiento de la belleza”.

Agrego. Mientras mas pobre es el lenguaje, mientras mas pobre es la ortografía colectiva, mas poderoso es el tirano.

¿Le suena conocido en los miles de seguidores de cierto dictador latinoamericano?. ¿Tendrá que ver el sentido de este artículo con ridiculizar palabras? En fechas recientes hemos visto al poderoso tratando de ridiculizar palabras, simples palabras. Su lucha contra ellas parece ser la lucha contra la cultura, la enseñanza y el proceso de desarrollo del pensamiento humano. Si tonto no es. Es tirano que es otra cosa.

En tanto que encontramos “boy”, “El pueblo se kanza de tanta transa”, “ kuanto maldito prianista”, “Estas hardido pork perdiste tus pribilejios”, encontraremos la llave a la apertura del candado. A mayor falta de ortografía y de expresión de cultura y de pensamiento libre de la atadura de la ignorancia, mas poder a la dictadura fascista.

El éxito de las mañaneras y del Twitter de Donald representa uno de los caballos de apocalipsis, el vasallaje de las multitudes por la zanahoria del meme, del chiste rápido, de poner apodos, de idiotizar a la masa. Algo de razón tenía Goebbels.

El fascismo italiano y el nazismo alemán dedicaron muchos esfuerzos a controlar los medios de comunicación para que sus ideas llegaran a toda la población. El responsable del Ministerio de Propaganda Nazi, Joseph Goebbels.

En conclusión. ¿Son malos los memes? En si no. Sólo nos impiden pensar mejor y someten al pueblo a ejercicios de disminución de inteligencia, que aprovechan los dictadores para el sometimiento popular.