NIGROMANCIAS

Jorge T. PETO

 La pandemia ha cuestionado hondamente las razones y las pasiones de esta actividad sobre todo cuando de las consecuencias que se derivan del ejercicio del poder, categoría fundamental del quehacer político, no garantiza en los hechos y las acciones la salud de la sociedad humana, para ser puntuales.

Para este año 2021 serán aún más los partidos políticos con la recién aprobación de tres nuevos membretes, lo que implica desde ya más dinero a la basura y a los bolsillos de los líderes de esas asociaciones. Y para colmo pues nos toca padecer las campañas electorales, que amén de ser sumamente costosas, someterán a la gente a constantes aglomeraciones con el riesgo que éstas implican en estos tiempos. 

Cabe también preguntarse ¿son necesarias e impostergables las elecciones programadas para este año? Definitivamente todo debemos verlo desde el contexto que estamos sobreviviendo y a partir de ello cuestionarnos si ese proceso electoral es realmente importante ¿Es la política electoral una actividad esencial? 

Si ya el 80% de los diputados federales han decidido buscar la reelección y en el mismo sentido van los de los congresos locales y los ayuntamientos, que objeto tiene gastar tanto en campañas electorales cuando la mayor, pero con todo, no con mucho, con todo, es la única campaña que debiéramos tener en este año: la campaña de vacunación. 

Que se les prorrogue un año a todos o que entren todos los suplentes, a lo mejor lo hacen un poco mejor y que una vez vacunada toda la población entonces sí, para el 2022 ya estaremos en condiciones de retomar la vida pública de manera normal. Los altos gastos del INE y los partidos políticos se evitarían y serían destinados a la Vacunación.

Pero bueno, lo malo de esto es que tendríamos que ser testigos por un año más, del famoso y resucitado “levanta dedos” de los de morena, aprobando cuanta iniciativa les envía el presidente, al más rancio estilo personal de gobernar en un presidencialismo más obvio o un hiperpresidencialismo. 

Sin embargo, siempre hay una tercera vía, esta sería que, dado que ya sus electores los conocen, pues en este caso, que no se destine un solo peso a campañas y todo lo hagan por las vías alternativas redes sociales y perifoneo; al fin que ya la gente sabe que llegan, prometen, se van y nunca regresan a rendir cuentas, mucho menos con obras gestionadas. En el mejor de los casos, si han hecho algo serán reelectos. 

Son los mismos, pues con su nombre en las boletas es más que suficiente para sus aspiraciones o ambiciones y mucho mejor para la sociedad que no se vería expuesta a posibles propagaciones del virus pandémico. Al final, tendremos, seguramente, las elecciones con el menor porcentaje de votantes si nos empecinamos en lo presencial. 

Dado que, no siendo una actividad esencial, debe aplicar el “Quédate en casa” en vez del “Sal a Votar” o ¿cómo se imaginan que serían los slogans o los mensajes del INE? Lo mejor será que nos dejen descansar de tanta propaganda barata y se vote de otra forma, aunque como los super sueldos de los funcionarios electorales no sirvan para generar ideas, para la creatividad en tiempos adversos y menos para diseñar nuevos modelos electorales, pues solo se les ocurre seguir con lo mismo hasta donde les alcanza su pensamiento político y la aplicación de sus estudios en la especialidad. Mientras tanto, que haya paz. Comentarios, menciones y mentadas a nigromancias@gmail.com twitter: @JTPETO nos leemos próximamente.