NIGROMANCIAS

A propósito de la visita del activista Martin Luther King III heredero de la vocación libertaria, igualitaria y pacifista de su Padre Martin Luther King Jr. Vienen bien unas líneas en memoria de uno de esos seres que buena falta hacen hoy a la humanidad, envuelta en tiempos de grandes confusiones de todo tipo, sobre todo espirituales.

“Tengo el sueño de que un día todos los valles se elevarán y todas las colinas se allanarán, los lugares rocosos y arduos se suavizarán y los caminos tortuosos se harán rectos, y se reconocerá la gloria del Señor y todas las almas así lo sentirán”

Con estas bíblicas palabras, Martin Luther King firmaba su propia pena de muerte; una muerte anunciada sin crónica alguna y sin más juicio y sentencia que el de pertenecer a la raza negra y de luchar contra la discriminación y la segregación racial en un país, su propio país donde se jura la biblia y la Constitución garantiza la igualdad y la abolición de la esclavitud pero que dada su contrastante y tardía civilización valía más una “ordenanza de segregación” de un estado o de una ciudad que la propia carta magna.

Esa misma ordenanza que Rosa Parks se atrevió a desacatar o desobedecer, en un acto de férrea voluntad y carácter; en una acción de conciencia y dignidad humanas que llevaría a iniciar una larga lucha en contra de lo prejuicios raciales y a despertar las demás otras conciencias, las de los dormidos en sus miedos; en ese momento comenzó el otro sueño americano, el de los hombres libres de pensamiento y acción; el sueño de los que siguen las grandes enseñanzas de la historia de la humanidad; el sueño que impulsaría definitivamente a Martin Luther King a consagrar su imitación de cristo en un ejemplo de dignidad hasta lograr igualdad, justicia, libertad no solo en la letra.

Los medios fueron varios, primero el Boicot (les suena AMLO) a los autobuses de transporte público que aplicaban la famosa ordenanza que Rosa Parks había desafiado. Acciones que se cuestionaron desde adentro mismo del movimiento por sus implicaciones éticas, entre lo debido y lo indebido, entre lo correcto y lo incorrecto.

Encontró Luther King grandes enseñanzas prácticas en la vida y la acción cristiana y en una obra que influiría también en Mahatma Gandhi para lograr la liberación y la independencia de la India. La filosofía de la “No Violencia” que implicaba ofrecer la otra mejilla y preferir “sufrir la injusticia que cometerla” influenciaron la conducta pacifista de quien sería también Premio Nobel de la Paz.

La obra de Henry David Thoreau que inspira a los grandes redentores con métodos totalmente pacíficos es “Ensayo sobre la Desobediencia Civil” el mismo que cita el reverendo King a propósito de su lectura: “…Recordé como, siendo estudiante, me sentí conmovido al leer este libro” “Me convencí de que lo que estábamos preparando para hacer en Montgomery se relacionaba en gran manera con lo que Thoreau había expresado. Simplemente estábamos diciendo a la comunidad blanca: <No podemos prestar por más tiempo nuestra cooperación a un sistema injusto… Quien acepta el mal pasivamente está tan mezclado con él como el que ayuda a perpetrarlo. Quien acepta el mal sin protestar, realmente está cooperando con él”

Mucho hay que aprender de ejemplos eternos como el de este personaje que encausó la vindicación de los derechos humanos fundamentales, la libertad, la igualdad, la dignidad, pero sobre todo impulsó a los suyos a no sucumbir ante la injusticia aun sin oponer más resistencia que la fuerza de su espíritu, mediante la no violencia y la desobediencia civil pues la paz verdadera no se consigue con armas que matan sino con armas que dan vida. Eso fue, y sigue vigente, para él la civilización y la civilidad.

Los dejo con esta pieza de su discurso al recibir el premio nobel de la paz: “Civilización y violencia son dos términos antitéticos. Los negros de Estados Unidos, siguiendo el ejemplo de los pueblos de la India, han demostrado que la no-violencia no es igual a pasividad estéril, sino que ejerce una poderosa fuerza moral que contribuye a la transformación social. Tarde o temprano, todos los ciudadanos del mundo tendrán que encontrar un modo de convivir en paz y, para eso, deberán convertir esta elegía cósmica sin resolver en un salmo espiritual de hermandad”.

Bienvenido Martin Luther King III a Oaxaca, a Cuilápam de Guerrero, a rememorar 190 años de historia de verdades, traiciones y fusilamientos de la verdad y las conciencias.

Nos leemos próximamente, mientras tanto que haya paz. Estamos, nigromancias@gmail.com Twitter: @JTPETO