Hoy celebramos a San Valentín, un Obispo italiano del siglo III, que ayudaba a las parejas de enamorados a casarse; pues en aquel tiempo reinaba Claudio II “El Gótico”, quien había prohibido a sus soldados contraer nupcias, pensando que así defenderían con mayor fidelidad el amplio territorio de su imperio. Los jóvenes, valientes y decididos a formar una familia, acudían a San Valentín para recibir el Sacramento del Matrimonio. San Valentín fue finalmente encarcelado bajo el reinado de Aureliano, martirizado en la Vía Flaminia, hacia el año 270; y murió degollado por mano del soldado romano Furius Placidus, a los órdenes del emperador; fue enterrado en la que es iglesia de santa Práxedes, cerca de Santa María la Mayor.

    El amor, en nuestra fe cristiana, es básico. Tan importante es, que nuestra prueba final (el Juicio Final) se cifrará justamente en cuánto amor dimos en vida al prójimo, pues todo lo que hagamos por él lo estaremos haciendo por el mismo Cristo (Mateo 25, 31-46).

    Y en la Sagrada Biblia, con sus 73 libros, con sus cientos de capítulos, sus miles de versículos y sus cientos de miles de palabras; San Juan nos define a Dios con una sola palabra: AMOR, porque Dios es Amor (1Juan 4,8), y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados (1Juan 4,10).

    Jesucristo mismo dijo que toda la Ley y los Profetas se resumen en el doble mandamiento del amor: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas; y amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12, 30-31).

    Este año no podremos festejar como es costumbre, el llamado Día del Amor y de la Amistad. Sin embargo, justamente en medio de la pandemia, es como más muestras de amor hemos visto, basta ver todo lo que hacen nuestros hermanos que trabajan en el área de la salud, que a diario exponen su vida para atender la salud de los demás; también el trabajo de tantos hermanos que salen de casa para ganar el sustento diario y que son quienes permiten que sigamos contando con servicios básicos; están también las muestras de cariño de los vecinos o familiares que se ofrecen para hacerle las compras a los adultos mayores; muestra de amor es también el esfuerzo y paciencia de los maestros que dan clases en línea superando todo obstáculo; y de los padres de familia que se esmeran en seguir brindando cuidado, amor y el sustento diario a sus hijos; y qué decir de quienes cuidan a personas enfermitas o de riesgo, encerrándose con ellos para protegerlos; bueno, hasta abstenernos de visitar a nuestros familiares vulnerables, a fin de no exponerlos y conformarnos con videollamadas, es también una muestra de amor.

No podremos, pues, celebrar de manera presencial este 14 de febrero, pero sí podemos expresar nuestro amor de manera distinta; cuidándonos es una forma de vivir nuestra caridad cristiana, pues estaremos también cuidado a quienes están a nuestro al rededor, sobre todo a los más vulnerables; pidamos al Señor que todo vaya mejorando y a la vez hagamos lo que nos corresponda. Que este domingo celebremos el día del amor y de la amistad, no con reuniones físicas, pero sí con detalles muy significativos como orar por nuestros seres queridos, para que Dios les conceda vida, salud, el sustento diario y armonía familiar. ¡Que así sea!

*LUBIA ESPERANZA AMADOR.*

*lubia_ea@hotmail.com*