Oaxaca.- Por la creciente impunidad, la escandalosa corrupción ha permeado y podrido los ámbitos público, privado y social en México y Oaxaca, debido a las amplias redes de complicidad que la sustentan.

La estructura y operación de la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca (SSPO) y, especialmente de la Policía Estatal Preventiva, no son la excepción, al pudrirlas desde siempre la corrupción.

Los elementos policíacos son objeto de la más criminal explotación, al verse obligados a comprar sus uniformes y el equipo que necesitan de manera indispensable en su diaria labor de seguridad.

Es una cruel e injusta realidad conocida públicamente por los oaxaqueños, dadas las frecuentes denuncias realizadas de manera más que insistente por los propios elementos policíacos.

Aunado a los siempre bajos salarios que se pagan a los policías estatales preventivos, ellos tienen que pagar sus uniformes, sus botas y su equipo de uso común, según denuncias al columnista.

Muchas veces tienen que pagar sus chalecos antibalas porque el blindaje de los que les proporcionan ya está vencido, además de pagar la gasolina y mantenimiento de sus patrullas.

Son acciones de corrupción ya de sobra conocidas, agravadas por las corruptelas por los “arreglos” con algunos detenidos e, incluso, con personajes de los diferentes niveles delincuenciales.

Erradicar la corrupción en la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca (SSPO) y, particularmente en la Policía Estatal Preventiva, es uno de los grandes pendientes históricos de los gobiernos.

El Gobernador Alejandro Murat dio el primer paso al dar respuesta positiva a sus once demandas legítimas con el compromiso de hacer justicia a los policías para mejorar sus condiciones laborales.

Hasta ahora, lamentablemente ningún Gobernador ni menos Secretario de Seguridad Pública han puesto atención al combate del grave problema de la corrupción en esas áreas neurálgicas.

Resulta doloroso que las reiteradas denuncias de los elementos de la Policía Estatal Preventiva han sido tradicionalmente voces que se pierden en el desierto de la indiferencia gubernamental.

De manera inédita, por primera vez en la historia, Alejandro Murat tuvo la visión, sensibilidad y audacia de arribar personalmente a las instalaciones del Cuartel General de la Policía Estatal.

Tras tomar al toro por los cuernos durante el cuarto día del paro de actividades laborales, ahora, el Gobernador Alejandro Murat tiene la oportunidad histórica de combatir a fondo la corrupción.

A su vez, los elementos de la Policía Estatal Preventiva tendrán oportunidad de denunciar ante el Gobernador la corrupción durante la reunión a la que se comprometió a asistir mensualmente.

Para efectos prácticos, la solución es relativamente simple, fácil y sencilla, redoblar la capacitación, mediante la anhelada profesionalización de las fuerzas del orden, a través de la Escuela de Policía.

La capacitación debe comprender, obligada y necesariamente, las materias de Ética y Moral Policíaca, lo que requiere trabajo, empeño y amor a Oaxaca, pero no hay otra manera de lograrlo.

Impulsar de manera intensa y permanente la capacitación, a fin de alcanzar la profesionalización policíaca posibilitaría que Oaxaca pudiera tener en un momento dado la mejor Policía del país.

Es por demás público y notorio que los policías municipales y estatales están mal capacitados, mal pagados y muchos de ellos tienen algún tipo de afectación de salud por el desempeño de su labor.

Según el Inegi y Causa en Común 19 por ciento de los policías no ha sido instruido sobre uso de la fuerza y detención de personas, y 29 por ciento no cuenta con capacitación en materia de género.

En el caso de la capacitación, estos datos se desprenden de la “Encuesta 2019 ¿Qué piensa la Policía?” realizada por la asociación civil Causa en Común en los estados y municipios del país.

El Inegi reportó en la Encuesta Nacional de Estándares y Capacitación Profesional Policial que el 69.3 por ciento de los agentes municipales y estatales expresaron su deseo de recibir capacitación.

Los elementos de las corporaciones policíacas municipales y estatales del país pusieron de manifiesto su interés por recibir cursos sobre táctica de arresto, control y uso de la fuerza.

El Inegi señaló que en escolaridad, el 24.2 por ciento de los policías municipales, cuenta con educación básica; el 63.5 por ciento, con media superior, y el 12.1 por ciento, con superior.

Del total de policías estatales y municipales el 18.6 por ciento tiene hipertensión arterial y diabetes y un 53 por ciento reportó sufrir alguna afectación debido a sus actividades laborales.

Las enfermedades más comunes de los policías son aumento y disminución de peso, irritabilidad o enojo, problemas estomacales, falta de apetito, estrés y problemas cardiovasculares.

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