REFORMA

Yanireth Israde

Cd. de México (11 abril 2021). Ni la destreza ni el entusiasmo ni el coraje le bastaron a la artista mexicana María Izquierdo para pintar en el Palacio del Ayuntamiento el mural que le encomendó en 1945 el entonces Departamento del Distrito Federal.

Aunque la creadora jalisciense suscribió un contrato para revestir una superficie de 154.86 metros cuadrados con el tema “El progreso de la Ciudad de México”, el proyecto no prosperó por la oposición de los muralistas Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.

Siete décadas después, la historiadora del arte Mariana Zardain, en complicidad con 150 mujeres, recurren a los bocetos de María Izquierdo (1902-1955) para pintar al fin aquella obra, no en la capital del País ni en el Palacio del Ayuntamiento, sino en una pared de la calle Aldama, en El Barrio de Jalatlaco, Oaxaca, como parte del homenaje a la artista titulado El mural que debió ser.



La propuesta de Izquierdo, quien expuso por primera vez en la Ciudad de México en 1929, y posteriormente en Nueva York y en París, presentaba a la mujer como centro del progreso de México, destaca Zardain.

“La idea de María Izquierdo era trabajar a través de la visión modernista de época, el progreso y los avances tecnológicos e industriales que se generaban entre el contexto rural y urbano de nuestro País, afectando directamente a la sociedad y su desarrollo. La artista elige como protagonista de todo esto a las mujeres, a quienes plasma como personajes activos en diversos roles significativos para el progreso de la nación”, detalla Zardain, quien junto con la curadora Dea López y la artista Casandra Sumano respondieron en entrevista vía correo electrónico.

No se proponía la artista contar la historia oficial de los héroes y el progreso de la Ciudad: “su interés estaba en expresar la fortaleza del espíritu y las aspiraciones de las mujeres de su época”, escribió al respecto la académica Gloria Hernández Jiménez en su artículo “Tragedia y música” de la publicación Crónicas, de la UNAM.

El mural se canceló sin indemnización para la creadora y hasta con la amenaza de embargo si no devolvía el anticipo, recordó Hernández Jiménez. En compensación le ofrecían pintar otra obra en un mercado o una escuela.

Zardain, López y Sumano consideran discriminación de género el trato que recibió entonces la artista.

“Todo en el contexto en el que se dio dicha cancelación representa una discriminación de género, desde los argumentos proveídos por Rivera y Siqueiros que ponían en duda la capacidad de la artista, hasta el boicot mediático dirigido a Izquierdo”.

El progreso de la Ciudad de México, previsto para uno de los muros de la escalinata del Palacio del Ayuntamiento, permanecería como pieza central, acompañada de los plafones alegóricos Las artes en general.

De los nueve bocetos para estos plafones, la autora pintó sólo dos tableros transportables: La música y La tragedia, expuestos en la sala de actos de la Facultad de Derecho de la UNAM.

”Hice estos muros para demostrar que soy capaz de pintar al fresco y con proporciones monumentales, y que se me trató injustamente al rescindir mi contrato”, aseguró la pintora en declaraciones de prensa.

A partir del conjunto de bocetos que preserva el Archivo María Izquierdo del INBAL, las artistas convocadas por Zardain en redes sociales pintaron el frustrado mural, aunque sin reproducirlo íntegramente, apuntan las entrevistadas.

“No es una reproducción exacta, ya que se realizaron algunos cambios al mural, como por ejemplo las mujeres fueron vestidas con textiles tradicionales de Oaxaca; no fue necesario solicitar un permiso al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura para su reproducción”, aclaran.

“Asimismo realizamos algunos pequeños ajustes e incluimos otros elementos de la pintura de María Izquierdo que nos ayudaran a adaptarnos a las dimensiones del muro a tratar”.

Proyecto efímero

La pared que alberga en Jalatlaco El mural que debió ser lo hallaron tras un largo recorrido y búsqueda por la ciudad de Oaxaca, pues además de espacio se requería lugar para los andamios y suficiente sombra, entre otros elementos, relatan las promotoras culturales.

Los trabajos comenzaron el 7 de marzo con el raspado del muro para retirar la pintura vieja y humedades, continuó con el repellado y fondeo de la fachada, para después trazar una cuadrícula y el dibujo correspondiente.

El 8, Día Internacional de la Mujer, iniciaron el mural, pintado con acrílico, y concluyeron el 10 de marzo .

El mural que debió ser fue arropado por la comunidad, que proporcionó alimento a las artistas durante la realización de la obra, y por donadores privados, que aportaron recursos para la renta de andamios y la compra de pintura.

Sin embargo la permanencia no esta garantizada, previenen.

“Desde el principio contemplamos este proyecto como una acción de arte urbano, lo que implica su condición efímera. El objetivo era, además de pintar El mural que debió ser, visibilizar la obra de María Izquierdo, su historia, al mismo tiempo evidenciando la complejidad del ser mujer en el mundo del arte, tanto en el pasado, como en el presente, así como la vigencia del discurso de Izquierdo en el mural”.

Una pieza que debió, y debe ser.

Buscan recuperar proyecto en CDMX

Mariana Zardain, Dea López y Casandra Sumano consideran que la obra de María Izquierdo debe ser pintada en el muro para el que fue prevista. La recuperación del proyecto en Jalatlaco, Oaxaca, busca poner sobre la mesa el tema, señalan.

“Por supuesto sería un proyecto completamente diferente al que realizamos en Oaxaca, comenzando por la permanencia. El mural del barrio de Jalatlaco fue previsto como efímero y urbano, mientras que el mural en el Palacio del Ayuntamiento debe planearse como un mural permanente y al interior, con pintura al fresco, tal y como María Izquierdo tenía planeado ejecutarlo. Por supuesto, consideramos que este debe conservar su sentido feminista y de reflexión, por lo que debe ser ejecutado por mujeres artistas”, puntualizan.



“Creemos que sería excelente manera no solo de hacer justicia a una gran artista y mujer que fue desplazada, sino también de comunicarles a las demás mujeres de esta sociedad que son tomadas en cuenta”.

El mural pintado en Jalatlaco propicia una reflexión sobre el papel de las mujeres en las artes y en la sociedad en general a través del tiempo.

“Asimismo representa un modo de cambiar la historia del arte, de hacerle justicia a una gran mujer y artista, así como un ejercicio de presencia y de sororidad de muchas mujeres que nos unimos bajo un mismo discurso y anhelo de equidad”, coinciden las promotoras culturales.