Oaxaca.- Primero, formar un partido que aglutinara a las masas Triquis que se alineaban en la organización conocida como MULT (movimiento de unificación y lucha Triqui). El voto corporativo de esta organización, en tiempo de elecciones normalmente iba hacia la izquierda, pero cuando así lo ordenaba el líder, iba hacia el PRI.

Segundo, creció tanto esta organización con su estrategia de movilización-negociación (aquí fue donde nació este método de presión política) que al descubrir su fuerza decidieron afiliarlo a un partido y nació el PUP que se consolidó gracias a su orientación ideológica y formación de cuadros métodos que, en la última década, se extraviaron en manos del sempiterno dirigente Uriel Díaz Caballero.

De la mano de este oportunista, se ha vuelto un partido carroñero, sin principios ideológicos. Así conviene a los que decidieron convertirlo en un partido “cachatodo”.

A punto de perder su registro local, el PUP encontró su salvavidas recogiendo la carroña de candidatos que desechan otros partidos. En las pasadas elecciones no alcanzó ni el 3 por ciento de los votos para diputados y en las elecciones municipales apenas pudo conservar su registro gracias a los sufragios en unos tres municipios. Así encontró la dirigencia del PUP la facilidad de vivir del presupuesto público sin mayor esfuerzo. Sus ingresos vienen del financiamiento público de los partidos políticos y de los recursos que le da la API (Asociación de Pueblos Indígenas). Ya no necesita al MULT como su matriz que fue.

UN REINADO EN ZAACHILA

Este partido al extraviar los principios de su creación ha llegado a la perversidad de abanderar puros candidatos de dudosa reputación.

Está el caso de Salina Cruz donde el presidente municipal Juan Carlos Atecas llegó a tal grado de corrupción que su partido original, Morena, lo rechazó como candidato para la reelección. Pero la ocurrencia más patética del PUP se nota en Zaachila.

Hace tres años abanderó a un tal Cástulo Bretón Mendoza. Como candidato del PUP logró engañar a los ciudadanos de este municipio que votaron por él, pero oh ironía: el partido “de izquierda” ahora se convierte en un partido de tendencia monárquica. Resulta que Cástulo no obstante la corrupción en el Ayuntamiento que encabeza, dicen que volvió a “comprar” la candidatura del PUP ¿saben para quién? Para su esposa Sofía López Chacón a quien quiere heredar el puesto.

El dueño, digo presidente, del PUP ya hizo la transacción y, si los Zaachileños se dejan, estrenarán un reinado donde el poder pasaría del marido a la esposa y después, seguramente, a los hijos o parientes.

ZAACHILA, 15 CANDIDATOS.

Zaachila es un pueblo valeroso, famoso por su decisión de sacudirse a presidentes municipales corruptos. Pese a su historia de rebelión ha sido sojuzgado por ediles como Cástulo y otros que emanaron de la belicosa APPO como “La mechuda” Adán López Santiago quien hasta impuso como su sucesor a Raciel Vale López con la idea de manipularlo para seguir disponiendo de las arcas municipales.

Con esta tendencia han surgido, al menos, 15 candidatos para la presidencia municipal, algunos con pésimos antecedentes.

Esta, por ejemplo, propuesto por el PVEM Guillermo Martínez Uriarte señalado por venta fraudulenta de terrenos; Andrés García abanderado por el PT: el PRI propone a Noé Pérez “Ekl Snopi” que iría por segunda ocasión. El PAN que no logró la alianza en Zaachila, propone a Ernesto Vargas.

La mayoría de los propuestos son malos, pero hay otros peores como Reinier Pérez Lavriega abanderado por el PRD, pero este ya es llamado el “nacido para perder” porque además de ser lanzado por un partido perdedor trae en la frente el fierro de su tío Manuel Pérez Morales uno de los políticos de negra trayectoria. Lo consideran un tipo belicoso desde que en el 2006 con los montoneros de la APPO logró destituir al presidente municipal José Coronel. El nuevo partido conocido como “Fuerza por México” que dicen es un ápice del Morena, tiene como candidato a Mayolo Coronel a quien no bajan de “chaquetero” después de que abjuró para que Sergio Chacón fuera candidato del PRI hace algunos años.

Para mala suerte de Zaachila, aunque son muchos los candidatos que quieren roer el hueso de la alcaldía, muy pocos pasarían un examen de confianza. Es el caso de Jorge Morales quien se dice candidato “independiente” y quiere la presidencia municipal a pesar de sus antecedentes corruptos cuando fue oficial del Registro Civil. El menos señalado es Juvenal Aguilar Martínez postulado por el PES partido que, al menos indagó la trayectoria política de su candidato que recientemente presidió el comisariado de bienes ejidales de Zaachila. Hagan sus apuestas.