EL UNIVERSAL

Miami.- Los gobiernos populistas de corte autocrático que proliferan en Latinoamérica están cercando al periodismo libre, que se encuentra en retroceso, en una situación de “pérdida de espacio” que es letal para la democracia, advirtieron este viernes destacados periodistas de la región.

En su reunión de medio año, la Sociedad Interamericana de Periodismo (SIP) concluyó que “los mandatarios Nayib Bukele, de El Salvador; Jair Bolsonaro, de Brasil; Andrés Manuel López Obrador, de México, y Alberto Fernández, de Argentina, son quienes más hostigan al periodismo”.

También, dijo, “en Bolivia, Venezuela, Cuba, El Salvador y Nicaragua los gobiernos utilizan los medios gubernamentales y las redes sociales para desacreditar a los periodistas”.

Explicó que, pese a la labor que ofrecen los periodistas, desde el poder continúan con la desacreditación y estigmatización del ejercicio periodístico, haciendo uso de sus redes soicales o herramientas gubernamentales.

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Ejemplo de lo anterior lo señaló Miguel Henrique Otero, editor de El Nacional, al que el Tribunal Supremo venezolano ha condenado a pagar 13 millones de dólares por presunta difamación contra Diosdado Cabello, el hombre fuerte del régimen de Nicolás Maduro.

“El nuestro es un caso de incautación privada de un medio para entregárselo a alguien afín al régimen, a Cabello (…) sin un escrutinio legal, bajo un esquema de difamación que no lo fue”, señaló Otero.

El caso se remonta a 2015, cuando El Nacional, así como otros 80 diarios del continente, replicaron una información publicada por el diario español ABC en la que se destapaban los presuntos lazos del número dos del régimen chavista con el narcotráfico.

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Recordó que la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA) ha acusado a Maduro del delito de narcotráfico y Estados Unidos ofrece 15 millones de dólares por su captura, por lo que “la sentencia es una cosa increíble. Esto no tiene precedentes. Tiene todas las irregularidades del mundo”.

El editor de El Nacional, fundado en 1943, dijo que “lo más probable es que ejecuten la sentencia y actúen” contra el periódico, porque “no le van a pagar”.

“Esto es el modelo cubano a largo plazo: cierre y venta de medios y agresiones físicas de toda índole” a los periodistas independientes, añadió.

Para el argentino Adrián Ventura, abogado y periodista del Grupo Clarín, Argentina, y por extensión la región, vive un brote de populismo moderno en que “el líder se considera la encarnación y único legitimado para interpretar al pueblo”.

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En el lado opuesto, acotó Ventura, se “coloca al periodismo como el no-pueblo, del que no se admiten cuestionamientos”.

Para estos gobiernos que proliferan en toda América Latina, la “única verdad” es que ese gobernante es el “único intérprete de la realidad” al que se somete el poder judicial, en el caso de Argentina “sumiso e incapaz de oponerse al poder político”.

Pintó el argentino un panorama futuro muy oscuro para su país, una nación, alertó, que “avanza hacia lo que es Venezuela”. “El futuro de Argentina es Venezuela”, vaticinó.

El periodista brasileño Daniel Scola, ligado al Grupo RBS, aclaró que la situación de la prensa en Brasil no está tan amenazada como en México, Venezuela o Argentina, pero reconoció que “nunca ha visto nada como lo que se ve hoy”.

La “culpa”, en ese sentido, recae en el Gobierno brasileño, que “está abiertamente en contra de la prensa y la ve como un enemigo” en un país que se encuentra polarizado y con un presidente (Jair Bolsonaro) que rara vez concede entrevistas y solo “se dirige a su público”.

Cargó Scola contra Bolsonaro por querer hacer creer que “hay una conspiración de la prensa contra él”.