El 3 de mayo celebramos la Fiesta de la Santa Cruz. Es importante recordar que la cruz es nuestro símbolo, la “bandera” de los cristianos, pues es el instrumento de nuestra Salvación, ya que Cristo, estando en la cruz sufrió y conquistó la Gloria, al tiempo de realizar el plan de Dios; clavó en la cruz y suprimió nuestras deudas; destruyó el odio, nos reconcilió con el Padre (Col 2, 14-15; Efe 2, 16). Por eso la Cruz no es un fracaso, sino el éxito más grande, ya que “si el grano de trigo no cae en tierra y no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12, 24). Cristo mismo dijo “el que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga (Mc 8, 34).

Es precisamente por el significado de la Cruz de Cristo en la obra de nuestra Salvación, que los cristianos rendimos un culto especial a la Cruz el Viernes Santo, en el oficio llamado “adoración de la Cruz”; sin embargo, no se trata de adorar un ídolo o un mero objeto de madera, sino adorar el misterio que esa cruz representa, me refiero al misterio de nuestra Salvación en Cristo Jesús a través de su entrega al Padre, una entrega que llegó al límite de dar la vida por nosotros y morir clavado en una cruz.

Esta fiesta se celebra el 3 de mayo, porque en un día así, del año 326, ocurrió el hallazgo de la Santa Cruz de Jesús por parte de Santa Elena, madre del Emperador Constantino; hecho narrado por escritores sumamente antiguos, como Rufino, Zozemeno, San Crisóstomo y San Ambrosio. Por su parte, el historiador Eusebio de Cesarea nos cuenta la historia de conversión, que años antes, había tenido el general Constantino quien (en el año 311), ganó una dura batalla contra Majencio, Jefe de Roma, gracias a una visión que tuvo la noche previa, en que una cruz luminosa se le aparecía en los aires, mientras escuchó una voz que le decía: “Con este signo vencerás”; Constantino colocó la cruz en varias de las banderas de los batallones, pero sobre todo expresó su confianza en Cristo, en quien su madre ya creía, y ganó dicha batalla; llegó a ser Emperador y decretó, en el año 313, la libertad para los cristianos, que por tres siglos venían siendo muy perseguidos por los gobernantes paganos. Y, como fueron trabajadores de la construcción quienes materialmente hicieron el hallazgo, desde entonces adoptaron a la “Santa Cruz” como su patrona.

Por cierto, la Santa Cruz, también es patrona del Seminario Pontificio de la Santa Cruz de Antequera-Oaxaca, que reúne los principales recursos económicos para su sostenimiento, a través de su gran Feria Anual; sin embargo, por la pandemia de Covid-19, es el segundo año que ha tenido que suspenderse esta feria presencial, causando así una seria afectación a la economía de este centro de estudios que prepara a los futuros Sacerdotes para la Iglesia de Oaxaca. Por eso apelan a nuestra caridad, para seguir orando por los seminaristas, pidiendo al Señor que fortalezca su vocación; y también nos piden que, si está en nuestras posibilidades, este año hagamos nuestro donativo de manera directa a la cuenta: BBVA 0192113554, CLABE INTERBANCARIA: 012610001921135541, a nombre de: Arquidiócesis de Antequera Oaxaca A.R Seminario; para mayores informes, podemos comunicarnos a los teléfonos: (951) 518 75 16 y (951) 114 90 04; o al correo electrónico: economiaseminariodeoaxaca@hotmail.com

También nos invitan a participar virtualmente, a través de la página de Facebook “Seminario Pontificio De La Santa Cruz De Oaxaca”, en las siguientes actividades: El domingo 2 de mayo, a las 12:00 h, presidirá la Santa Misa desde dicho lugar, nuestro Arzobispo de Antequera, Mons. Pedro Vázquez Villalobos; enseguida (a las 14:00 h.), habrá un concierto a cargo de la banda filarmónica Chidzü de Ocotlán de Morelos. Mientras que el lunes 3 de mayo se celebrará, a las 18:30 h. la Santa Misa, presidida por el rector del Seminario, Pbro. Ponciano López Chávez; a las 20:00 h. el Pbro. Félix Rodríguez Barrios, prefecto del Curso Introductorio, nos ofrecerá la charla “Apuntes históricos sobre la fundación del Seminario”; enseguida el Pbro. Andrés Morán Romero, prefecto de la Etapa Discipular, nos compartirá la charla “Teología de la Santa Cruz”; y, finalmente, el Coro del Seminario nos presentará “Cantos Vocacionales”.

Seamos generosos con nuestros seminaristas quienes, ya desde ahora interceden por nosotros con sus oraciones pero, si Dios lo permite, más adelante como Sacerdotes, ofrecerán por nosotros el Sacrificio Eucarístico; por eso, tal vez la ayuda que ahora les demos tiene un valor pecuniario, pero lo que ellos harán en un futuro por nosotros es invaluable, no lo olvidemos. ¡Que así sea!

LUBIA ESPERANZA AMADOR.

lubia_ea@hotmail.com