HERALDO DE MÉXICO

Oaxaca.- El uso de vacunas sigue generando muchas dudas en la gente, y muchas de ellas están relacionadas sobre los posibles efectos secundarios y cómo prevenirlos o reaccionar frente a ellos. Es por eso, que un par de médicos y los Centros de Control de Enfermedades resolvieron algunas preguntas.

Los CDC detallan que se puede tomar cualquier tratamiento de prescripción médica que sea para control, es decir, medicamentos para la presión, antibióticos, o antiinflamatorios que se estén usando como parte de un tratamiento definido, antes y después de la aplicación.

Sin embargo, no se deben tomar fármacos para “prevenir” las posibles reacciones de la vacuna.

“El CDC no recomienda la administración de estas drogas, previa a la inyección de la vacuna por la posibilidad de la disminución en la respuesta inmune. Esta recomendación está hecha para las vacunas genómicas que se aplican en Estados Unidos, como la de Pfizer y Moderna. Las mayores recomendaciones existen para las reacciones anafilácticas que producen la vacuna de Pfizer”, explicó a Infobae la infectóloga Lilian Teston.

Por su parte, el doctor Elmer Huerta puntualizó ante CNN que no existen pruebas suficientes para decir que la medicación previa (con analgésicos o antiinflamatorios no recetados por médicos) reduzca la efectividad de las aplicaciones, pero que lo más recomendable es no consumirlos.

Luego de la aplicación, las autoridades sanitarias han revelado que es normal presentar síntomas como dolor de cabeza, fiebre, cansancio, hinchazón en el área y malestar físico en general. En estos casos, el doctor Huerta dijo al medio que solo se recomienda medicarse si es algo que afecte su vida cotidiana.

“Si una persona tiene síntomas, fiebre o dolor, lo que sea, y estos síntomas le alteran su calidad de vida, y necesita tomar algo, por favor que lo tome. Pero si es algo que lo puede soportar, y lo puede llevar bien, que no tome nada”.

Por su parte, la doctora Rochelle Walensky, directora de los CDC en Estados Unidos, aclaró que estos malestares como fiebre o dolores “significan que su sistema inmune está acelerándose y que la vacuna está funcionando”. Y, según NBC, para esto se recomienda usar ibuprofeno, aspirina, antihistamínicos o paracetamol.

El riesgo del brazo COVID-19

Los CDC sostienen que, muchas de las personas, han desarrollado una afección a la que denominaron “brazo COVID-19” y que consiste en la aparición de ronchas y picazón en el área donde se aplica la inyección.

Este problema puede ser molesto, pero no pone en riesgo la salud y, en estos casos, es recomendable que la segunda dosis se reciba en el otro brazo.

“Si el sarpullido le provoca picazón, puede tomar un antihistamínico. Si es doloroso, puede tomar medicamentos para el dolor como el acetaminofeno o un medicamento antiinflamatorio no esteroide”, aclaran.

Además, para disminuir las molestias, los centros proponen las siguientes medidas:

  • Tomar líquidos abundantes.
  • Mover constantemente el brazo.
  • Colocar una toalla mojada para desinflamar.
  • Vestir ligero.