Oaxaca.- A pesar de las medidas de prevención, en Campeche y Nayarit se tuvieron que suspender las clases presenciales debido a el incremento de casos y el consecuente cambio de color verde a amarillo en el semáforo de riesgo epidémico.

En Monterrey regresaron a clases presenciales los alumnos de nivel medio superior y superior el pasado 31 de mayo, con un aforo del 30% y de manera escalonada. Además, el próximo 7 de junio comenzará el regreso voluntario a las clases presenciales en tres entidades más: Aguascalientes, Ciudad de México y San Luis Potosí. En Morelos, Estado de México y Zacatecas se contempla reanudar con las actividades educativas a lo largo de este mismo mes.

En este sentido, las pruebas rápidas para detectar COVID-19 pueden ser un elemento importante en el regreso a clases. Para poder combatir al coronavirus y controlar la enfermedad se requiere hacer el diagnóstico de esta enfermedad a través de pruebas para cortar las cadenas de transmisión y bajar el riesgo de infección de un sitio a otro.

“Las pruebas rápidas pueden ser muy útiles en el regreso a clases porque reducen el tiempo de emisión de resultados. No se necesita tanto tiempo para detectar un posible paciente con la infección; además, su costo es más económico que otras pruebas”, indica Víctor Martínez, químico bacteriólogo infectólogo y Key Account Manager de Kabla, empresa líder en distribución de pruebas de diagnóstico oportuno en el país.

La importancia de realizar pruebas rápidas en el regreso a clases

Un ejemplo de la experiencia del regreso a clases es Estados Unidos, país que su estrategia ha dejado varias lecciones sobre el manejo de la pandemia. En esta nación se comprobó que las infecciones por COVID-19 en las escuelas se pueden reducir hasta un 50% cuando se aplican pruebas de antígenos de manera semanal a todos los estudiantes, maestros y personal, así como el continuo uso de cubrebocas y el distanciamiento social, según un informe realizado por el centro de investigación Mathematica.

En este sentido, la aplicación de pruebas rápidas a niños y jóvenes, en general, es recomendable en el regreso escalonado a clases presenciales.

“Combinar la aplicación recurrente de pruebas rápidas con las medidas de de sana distancia y una ventilación adecuada puede ayudar a que las escuelas protejan a los alumnos, profesores y demás personal del Covid-19. Esta estrategia también permite detectar nuevos casos para reducir el riesgo de una mayor transmisión”, señaló Víctor Martínez.

Los resultados de las pruebas de antígeno se pueden dar en aproximadamente 30 minutos, mientras que los de la prueba PCR, la más confiable según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se puede dar entre cuatro y 36 horas. La prueba de anticuerpos es la más sencilla de realizar, se hace a través de punción capilar y se pueden obtener sus resultados en 15 minutos.

Invertir en este tipo de pruebas permite detectar el virus en una fase aguda, que es donde generalmente se encuentra mayor riesgo de infección o transmisión del virus, y puede ayudar a evitar un aumento de casos. En el contexto del regreso a clases, las pruebas rápidas pueden ser un gran aliado para cuidar la salud de todos.

Además, de acuerdo con la Sociedad Americana de Pediatría, no existen limitantes de edad para poder realizarse los tres tipos de prueba que existen para detectar el COVID-19: antígenos, anticuerpos y PCR. Y aunque los menores no son susceptibles a desarrollar los síntomas graves como un adulto, sí se pueden infectar y contagiar a otras personas. De ahí la importancia de las pruebas rápidas.