El pasado 17 de junio, el Papa Francisco envió un videomensaje a los participantes en la 109 Reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, reunidos en Ginebra, Suiza. El Santo Padre abordó varios puntos, pero algunas voces, un tanto cuanto amarillistas, le dieron gran relevancia a lo que dijo en torno a que “a veces, al hablar de propiedad privada olvidamos que es un derecho secundario, que depende de este derecho primario, que es el destino universal de los bienes”. 

    No faltaron personas en las redes sociales, aseverando que el Papa Francisco está alentando el comunismo. Por eso, a fin de instruirnos y tener una mejor comprensión de la postura, tanto de nuestra Iglesia como del Papa, acudimos a un experto en el tema, el Politólogo Mtro. Guillermo Torres Quiroz, licenciado en Ciencia Política por la UAM, Máster en Doctrina Social de la Iglesia Católica por la Universidad de Salamanca (Campus Madrid) y Director Editorial del Portal “Saber Votar”, quien amablemente nos respondió esta pregunta:

    ¿Qué es el destino universal de los bienes, y acaso el Papa está promoviendo el comunismo?

    “El Compendio de la ‘Doctrina Social de la Iglesia’ (DSI) dice que el destino universal de los bienes, entre otras cosas, se da por la búsqueda del bien común. Este principio se basa en el hecho de que el origen de todo bien, es el acto mismo de Dios, que ha creado al mundo y al hombre, y que ha dado a éste la Tierra para que pueda dominarla con su trabajo y con el goce de sus frutos, como menciona el Libro del Génesis. Dios ha dado la Tierra a todo el género humano, para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir, pero tampoco sin privilegiar a ninguno. He aquí, que se dice que la raíz primera del destino universal de los bienes es la propia Tierra y ésta, por su misma capacidad y fecundidad de satisfacer las necesidades del hombre, es el primer don de Dios para el sustento de la vida humana.

    La persona no puede prescindir de los bienes materiales que responden a sus necesidades primarias y constituyen las condiciones básicas para su existencia; estos bienes le son absolutamente indispensables para alimentarse y crecer, para comunicarse, asociarse y conseguir las más altas finalidades a las que está llamada. La base del principio del destino universal de los bienes de la Tierra está en el derecho universal al uso de los bienes; todo hombre debe tener la posibilidad de gozar de ese bienestar necesario para su propio desarrollo; el principio del destino universal de los bienes es el primer principio universal de todo ordenamiento ético y social, y es el principio peculiar de la DSI, por eso la Iglesia considera un deber precisar su naturaleza y sus características; se trata, ante todo, de un derecho natural, original, inscrito en la naturaleza del hombre y no sólo un derecho positivo ligado a la contingencia histórica. 

    El destino universal de los bienes es un derecho inherente a toda persona, es prioritario respecto a cualquier intervención humana sobre los bienes; es a lo que se refiere el Papa con este mensaje a la Organización del Trabajo, que ante cualquier ordenamiento jurídico, ante cualquier sistema y método socioeconómico, todos los demás derechos, sean de los que sean, comprendidos entre ellos los de la propiedad o del comercio libre, estarán siempre subordinados al destino universal de los bienes y no deben estorbar, al contrario, deben facilitar su realización y es un deber social grave y urgente hacer volver a la finalidad primera, y se requiere una precisa definición de los modos, de los límites y de los propios objetos. 

    Ojo, destino y uso universal, no significa que todo esté a disposición de cada uno o de todos, ni tampoco que la misma cosa sirva o pertenezca a cada uno o a todos, que es lo que plantea el marxismo; no es lo mismo. Si bien, es verdad que todos los hombres nacen con el derecho al uso de bienes, no lo es menos que para asegurar un ejercicio justo y ordenado, son necesarias las intervenciones normativas, fruto de acuerdos nacionales e internacionales, y un ordenamiento jurídico que determine y especifique el ejercicio. 

    En otras palabras, la Iglesia en este principio del destino universal de los bienes, invita a cultivar una visión de una economía inspirada en valores morales, que permiten tener siempre presente el origen y la finalidad de tales bienes. La acumulación de estos bienes y actos de injusticia, rompen con el objetivo de lograr un mundo justo y solidario; debe quedar claro, que una cosa es que el objeto primario sea destinar estos bienes universales de la Tierra, y que el objeto secundario sea el derecho a la propiedad privada; pero que en ningún momento el Papa, ni la Iglesia, están diciendo que todo debe expropiarse y dárselo a los pobres y repartirlo en forma igual, sino que deben tener un destino justo; pero que, especialmente la Casa Común, que se refiere al tema del medio ambiente, tiene que estar distribuido”.

    Agradecemos al Mtro. Guillermo Torres su gentil ayuda, y oramos por el Papa Francisco, para que el Espíritu Santo siga iluminándole y fortaleciéndole en esta gran labor de pastorear nuestra Iglesia Universal y ser una voz profética ante los líderes mundiales de la economía y la política. ¡Así sea!

LUBIA ESPERANZA AMADOR.

lubia_ea@hotmail.com