A propósito de la memoria de San Benito Abad, Patrono de Europa y Patriarca de los Monjes Occidentales, que se celebra el 11 de julio (que este año se omite en la Liturgia, por ser domingo), hablemos de un objeto de culto muy apreciado por los fieles, pero cuya devoción debemos preservar de errores; me refiero a la “Medalla de San Benito”, la cual de ninguna manera es un objeto esotérico, sino que es un sacramental reconocido por nuestra Iglesia Católica, es decir, “es un signo sagrado que, imitando de alguna manera los Sacramentos, expresa efectos espirituales sobre los fieles, por intercesión de la Iglesia” (C.E.C. 1667); en este caso, ciertamente tiene efectos exorcistas, es decir, nos protege contra el Demonio.

    El origen de la medalla se remonta al siglo XVII en Alemania, cuando unas mujeres, acusadas de brujería, declararon que no habían logrado influir malignamente sobre la Abadía (Benedictina) de Metten, porque estaba bajo la protección de la Cruz. Y es que tengamos presente el poder de la Cruz, pues en ella Jesucristo entregó su vida para alcanzarnos la salvación; cuentan que cierta vez quisieron envenenar a San Benito, pero hizo el signo de la cruz sobre el vaso y el objeto se rompió en pedazos; san Benito usaba con frecuencia el signo de la Cruz como signo de salvación, de verdad, y purificación de los sentidos.

    Al realizar investigaciones sobre la referida Abadía de Metten, encontraron que las paredes del recinto tenían pintadas varias cruces rodeadas de letras (que aparecen ahora en la medalla); el significado de esas iniciales lo supieron después, al encontrar un pergamino con la imagen de San Benito y las palabras completas.

    Por eso la medalla trae de un lado la cruz de San Benito con estas siglas en Latín: C.S.P.B. “Cruz del Santo Padre Benito”. C.S.S.M.L. “La santa Cruz sea mi luz” (crucero vertical de la cruz). N.D.S.M.D. “que el dragón infernal no sea mi guía” (crucero horizontal). En círculo, comenzando por arriba hacia la derecha: PAX “Paz”. V.R.S. “Vade Retro Satanás” (aléjate, Satanás). N.S.M.V. “No me aconsejes cosas vanas”. S.M.Q.L. “Es malo lo que me ofreces” I.V.B. “Traga tú mismo tu veneno”. Del otro lado trae la imagen de San Benito, con una cruz en la mano derecha y el libro de las Reglas de sus religiosos en la otra mano; a ambos lados de su imagen dice: “Crux Sancti Patris Benedicti” (Cruz del Santo Padre Benito); trae también una copa de la cual sale una víbora y un cuervo; de manera circular aparece la oración: “Eius in óbitu nostro preséntia muniamur” (A la hora de nuestra muerte seamos protegidos por su presencia). En la parte inferior central se lee: “Ex. S. M. Cassino MDCCCLXXX” (Del Santo Monte Cassino 1880). Pues se trata de la medalla del jubileo del año 1880, que por el décimo cuarto centenario del nacimiento de San Benito (480), fue lanzada exclusivamente por el Superior Abad de Monte Cassino y cuenta con la indulgencia plenaria el día de la memoria del Santo (11 de julio); claro, siguiendo las condiciones espirituales que manda la Iglesia para obtener indulgencias: Recibir el Sacramento de la Reconciliación, el Sacramento de la Eucaristía y hacer oración por las intenciones del Papa.

    La medalla debe recibir una oración especial, propiamente es un exorcismo. Y como es un sacramental (no un fetiche), usarla significa nuestro compromiso de vivir como verdaderos cristianos; como dice la oración de bendición, debe significarnos dedicarnos a las buenas obras, para merecer conseguir la salud del alma y del cuerpo, la gracia de la santificación y todas la indulgencias que se nos otorgan; y por la ayuda de la misericordia de Dios, debemos esforzarnos en evitar las acechanzas y engaños del Diablo, para merecer aparecer santos y limpios en la presencia de Dios, nuestro Señor. ¡Que así sea!

LUBIA ESPERANZA AMADOR.

lubia_ea@hotmail.com