HERALDO DE MÉXICO

Oaxaca.- Calles convertidas en ríos y autos arrastrados por las corrientes. Esta escena se repitió durante las últimas semanas en Alemania, Bélgica, China y más recientemente en Reino Unido, a causa de las fuertes lluvias e inundaciones en grandes ciudades de estos países. Luego de estos escenarios muchos expertos consideran que las áreas urbanas ricas están peligrosamente mal preparadas para el tipo de clima extremo que se está volviendo más común y más severo por el cambio climático.

El problema, señalan los analistas, es que las ciudades están construidas en una llanura aluvial y un sistema de drenaje victoriano que no es capaz de soportar este tipo de lluvias intensas. “Es muy preocupante que tengamos que cerrar los servicios de urgencias de los hospitales porque se han inundado; sin duda hay que hacer algo para garantizar que las infraestructuras críticas no corran peligro”, dijo Liz Stephens, profesora asociada del departamento de geografía y ciencias ambientales de la Universidad de Reading.

Sin embargo, parece que a los gobiernos y a la población en general las imágenes apocalípticas de otros lugares no hacen mella en ellos, puesto que nadie se toma en serio; Stephens señaló que los mapas de riesgo de inundación por aguas superficiales del Reino Unido no han mejorado significativamente desde 2013, a pesar de que se dispone de tecnología más precisa y que las condiciones han cambiado bastante.

Pero los gobiernos no han anunciado medidas nuevas, pese a que hace apenas dos semanas, las devastadoras inundaciones provocadas por las fuertes lluvias arrasaron amplias zonas de Europa occidental, dejando más de 200 muertos y miles de personas sin hogar. En el otro extremo del mundo, gran parte de la provincia central china de Henan quedó devastada tras las lluvias récord registradas la semana pasada, con 58 personas fallecidas y más de un millón de damnificados.

Los científicos están consternados, porque las fuertes lluvias e inundaciones son cada vez más frecuentes a medida que la atmósfera de la Tierra se calienta, esto provoca sequía y a veces precipitaciones inesperadas. Cuando llueve mucho después de una sequía prolongada, los suelos son menos capaces de absorber el agua y es más probable que la lluvia provoque inundaciones.

Jess Neumann, hidrólogo de la Universidad de Reading, comentó que: “La gravedad y la frecuencia de las inundaciones son una cruda advertencia de que no estamos preparados para afrontar el cambio climático”