Oaxaca.- Las razones de la importancia del Corredor Interoceánico y del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, son eminentemente geopolíticas estratégicas, al apoyar a Estados Unidos en su guerra comercial con China.

En su código de honor mafioso, la sabiduría del viejo sistema político mexicano, representado hegemónicamente por el PRI-gobierno, preconizaba que obras son amores y, también votos y, por ende, triunfos y éxitos.

Algunos cachorros del nuevo Partido Revolucionario Institucional, que no termina de morir ni acaba de nacer, en franca agonía y con alto riesgo de desaparecer, todavía privilegian estas añejas enseñanzas.

Bajo esta perspectiva, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa catapulta su proyecto político nacional, personal y grupal, a través de tres importantes obras que cambiarán el rostro y la vida de los oaxaqueños.

Es por demás conocido que el crecimiento y fortalecimiento del proyecto político nacional e internacional de Alejandro Murat Hinojosa va indisolublemente de la mano del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Primeramente, por su innegable trascendencia e impacto global, son de destacar las diversas obras del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) y el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT).

Las razones de su importancia son eminentemente geopolíticas estratégicas al prestar o vender, con la genial perversidad política del presidente López Obrador, apoyar a Estados Unidos en su guerra comercial con China.

La tecnología del uso de exclusas del Canal de Panamá es obsoleta y retrasa el transporte de mercancías del océano Pacífico al Atlántico, y el Gobierno de México agilizará el movimiento con el Corredor Interoceánico.

En este sentido, el redivivo decimonónico Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec porfirista juega un papel fundamental en el traslado de mercancías del puerto de Salina Cruz, Oaxaca, al puerto de Coatzacoalcos, Veracruz.

Paralelamente, la construcción de la autopista Acayucan-La Ventosa fortalecerá agilizar, por carretera y por ferrocarril, el movimiento y transporte de mercancías de un océano a otro como soñó Hernán Cortés al conocer el Istmo.

A ello, se suma la terminación de la autopista a la región de la Costa el próximo año prominentemente electoral a nivel local, en el que cobrará vigencia que obras son amores y votos hacia la Gobernación del Estado.

En la realización del largamente anhelado sueño de modernizar y reducir el tiempo de viaje de la capital oaxaqueña a la Costa y al Istmo de Tehuantepec, quedará pendiente la culminación de la autopista hacia esta última región.

Es precisamente el amplio rosario de obras que comprende el Programa de Desarrollo Integral del Istmo de Tehuantepec, destacadamente el Corredor Interoceánico y el Ferrocarril del Istmo, lo que hará posible el Milagro Oaxaqueño.

No son sueños de opio del columnista ni mucho menos lambisconería alguna, toda vez que hemos dado sobradas muestras de practicar un periodismo incómodo para los yupis y yopes, con crítica propositiva, responsable, fundada y motivada.

Estamos plenamente conscientes que, salvo mejor opinión de ustedes, queridos lectores, en periodismo no hay crítica constructiva, no obstante es obligadamente ético que esta sea propositiva y apunte posibles soluciones.

Insistimos, una vez más, que al margen de filias y fobias para con el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, pueblo y gobierno debemos apoyar la agilización de la terminación de estas magnas obras que transformarán a Oaxaca.

A pesar de las fundadas críticas al ex presidente Carlos Salinas de Gortari y a los ex gobernadores Heladio Ramírez López y Diódoro Carrasco Altamirano, por sus amigos cercanos “gitanos” y “toficos”, la vida de los oaxaqueños cambió con la supercarretera a Puebla.

Lo mismo ocurrirá, a querer o no, guste o no, con las autopistas Acayucan-La Ventosa, Ciudad de Oaxaca a la Costa y al Istmo de Tehuantepec. Los caminos y carreteras son las venas y arterias del desarrollo y progreso de los pueblos.

Y es por demás válido, legítimo y lícito, que al igual que en el pasado, las obras no sólo sean demostraciones de amor y respeto a los pueblos por sus gobernantes federales, estatales y municipales, sino también votos.

Es indispensable que el gobernador Murat dé un manotazo en su escritorio y no sólo llame la atención severamente a sus amigos yupis y yopes, como lo hizo recientemente con Vicente Mendoza, sino que les corra por ineptos, corruptos y traidores.

Hoy, menos que nunca, el joven mandatario oaxaqueño, no se puede dar el lujo ni tiene derecho a poner en riesgo el mayor proyecto político de su vida y el de su familia, buscar la candidatura presidencial en los comicios de 2024. Al tiempo.

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