Las universidades a nivel global vivimos un dilema. Es urgente volver a las aulas, sí; pero no hay condiciones sanitarias por la muy peligrosa variante Delta, que afecta principalmente a los jóvenes por no estar vacunados. En el contexto comparado, quizás una de las pocas posturas que comparten tanto el presidente López Obrador como el presidente norteamericano Joe Biden, es la urgencia por abrir las escuelas. Postura muy reciente, en el caso de México. Sin embargo, sus estrategias para lograr dicha apertura no pueden ser más distintas. Biden, al declarar a la educación como sector esencial, destinó 35 mil millones de dólares a sus universidades (700 mil millones de pesos) y, a la par, las inundó de vacunas y pruebas anti-covid-19. 

El envidiable “problema” de las universidades norteamericanas es colocar su excedente de vacunas y convencer a estudiantes de que se las pongan, con descuentos, bonos, mandatos. ¿Cuál ha sido la estrategia del gobierno mexicano después de, atinadamente, afirmar que la educación es sector esencial? Una creciente presión política y la continua asfixia presupuestal. Se busca una apertura por mandato con garrote.

Van al respecto dos historias reales. Ursula no soportó más. Durante dos semanas los médicos del ISSSTE hicieron todo lo que estuvo a su alcance para tratar de salvar la vida de Úrsula. La causa, covid-19. Los especialistas pusieron a Úrsula en coma inducido para conectarla a un respirador mecánico con la esperanza de que reaccionara pero no fue así. Perdió la vida. Pero Úrsula no se fue sola: Unas semanas antes que ella falleció su esposo Roberto y el hijo de ambos, también por Covid-19.

 Karina es otro caso. Ella permaneció casi un mes hospitalizada pero finalmente falleció por las complicaciones de la covid-19. Pero ¿por qué hablar de dos muertas cuando en México suman oficialmente casi un cuarto de millón de personas, 250 mil personas fallecidas por la pandemia? Que realmente superan los 550, 000 defunciones ¿Qué hace especial a Úrsula y a Karina? Ambas eran familiares de Andrés Manuel López Obrador. Úrsula Mojica Obrador era prima hermana del presidente, pero además había sido de las primeras activistas y fundadora de Morena en la región de Tampico, Tamaulipas. Fue de las primeras que creyeron en el presidente. Murió el 24 de julio de 2020. Este deceso no hizo variar la voluntad presidencial de negarse a usar y recomendar el uso del cubrebocas.

 Era mediados de 2020, apenas cuatro meses del inicio de la pandemia. Casi un año después, el 22 de junio de este 2021 en una clínica de Ciudad Victoria, Tamaulipas, falleció Karina Braña Mojica, sobrina del presidente. A estas alturas el presidente ya había padecido –presuntamente– Covid-19 y lo habría superado. La muerte de su sobrina ni haber librado aparentemente el SARS-Cov2 han hecho cambiar de parecer al presidente sobre no usar cubrebocas, evitar giras y concentraciones de personas a los sitios en los que se muestra públicamente. A contario sensu, es terco y da instrucciones a su alfil Sheinbaum para decretar semáforo color naranja la Ciudad de México, y así celebrar la noche del pasado viernes una fiesta fatua, de los 500 años de “resistencia indígena”. Son unos demagogos e incultos, llenos de populismo y politiquería. Que más bien son 500 años de fusión sincretismo. De encuentro de dos culturas. Recomiendo a los interesados sobre la caída de la Gran Tenochtitlan para entender correctamente el proceso de la conquista la obra de Eduardo Matos, quien la describe muy bien y de forma académica sin sesgo político. No le haga caso a la “historiadora” Beatriz Muller y no se diga al Tlaotani el Palacio.

Retomando el tema, ahora el presidente encabeza una cruzada por el regreso a clases presenciales para el 30 de agosto que porque se tomarán todos los cuidados sanitarios en escuelas que muchas veces no tienen agua potable, ventilación ni espacio para distanciar a los alumnos que –además– no están vacunados. Si pareciera que no importaron una prima y una sobrina ¿cuánto les puede importar la vida de nuestros hijos? Es pregunta. Y ponen a los padres de familia arreglar las escuelas, los baños, limpieza en general, y los 1000 millones de pesos que están asignados a los centros escolares oficiales, del año pasado y los del actual ¿dónde está el dinero de dos mil millones de pesos? Al no haber clases durante año y medio. ¿Qué destino le dio el gobierno Obradorista? Y esa es una fuente, por razones de espacio no proporciono otras cifras millonarias. En fin, van a fuerza de la decisión del inquilino del Palacio Nacional al matadero los infantes, tal cual sentenció: llueva, truena o relampagueé habrá clases” o sea, tendrán que acudir los estudiantes, para cubrirse de los fenómenos descritos, con paraguas, gabardina y anteojos a las escuelas.

Jugadas de la Vida

El Imperio Azteca ni era el paraíso que los indigenistas y el presidente López Obrador lo quiere hacer creer también. En realidad, los aztecas tenían la costumbre de secuestrar a sus vecinos, esclavizarlos, sacrificarlos extrayendo su corazón y exponer sus cráneos en los “Tzompantl”

Twitter: @ldojuanmanuel

                                   

Un video aparece en las redes sociales. En él, un grupo armado aparece amedrentando periodistas. Advierten que nunca se habían metido con noticieros de radio y televisión pero, en esta ocasión, consideraban que tres medios habían tomado partido hacia sus enemigos. Con nombre empresarial conminaban -es un decir- a dichos medios a cambiar su línea editorial. De forma directa, amedrentan a una periodista que es parte de esos medios y le advierten: nos dirán feminicida, pero ese será tu destino si no te alineas. Muchos dirán que esa miseria la viven los periodistas locales en México desde hace lustros. No es nuevo, cierto, pero la escalada es evidente. Nada que sorprender, hace apenas un año el mismo grupo criminal decidió llegar hasta la zona residencial más cara de la capital para tratar de asesinar al Secretario de Seguridad Ciudadana de la ciudad. La condena al atentado fue unánime en ese tiempo. Ahora, solidaridad con los medios y la periodista, pero ninguna otra consecuencia. La pasividad gubernamental es común y afecta la estabilidad no solo de medios y políticos, ya hace estragos en ciudadanos. Apenas esta semana, todos los habitantes de la ranchería El Salitre en Michoacán fueron desplazados. En una carretera rota por la obra del crimen organizado, hombres, mujeres y niños debieron ir a buscar refugio a Coalcomán. Se quedaron sin nada, ni siquiera la esperanza. De hecho, los habitantes de Michoacán perdieron la esperanza desde 2006. Lázaro Cárdenas pidió auxilio a Calderón ya sea por la desesperación de una insostenible racha criminal o por oler como ese seria el final de un sexenio conflictuado por la ilegitimidad y el desazón social. Desde entonces, los nombres de las organizaciones han cambiado, los encargados de la sociedad han aparecido y su descrédito es, sin duda, el final de su carrera. Lo que no llega es la seguridad de la población. Sin poder contar con gobernadores -algunos en bancos, otros en reuniones con narcos- alcaldes -coludidos, comprados o amenazados- o el gobierno federal -que raya de la frivolidad a la indiferencia o de la indolencia a la complicidad-, la población se protege y solidariza entre ellos, pero no ve futuro. Grave para un territorio que colinda con los explosivos Jalisco y Guerrero. En la puerta de la parroquia en Coalcomán, el párroco un llamado de auxilio. “No queremos tener la suerte de Aguililla, aunque estamos al borde“, remata el llamado de auxilio. Nadie lo toma en consideración. Horas después del ataque a los medios por parte de lo que supuestamente es una celular de élite del CJNG, el acto propagandístico matutino regresa a descalificar medios y coberturas. Minutos después, el presidente recupera un estudio donde se revisa cuantas menciones positivas y negativas tiene en prensa, radio y televisión. Ese es el interés en el Zócalo, interés lejano de la realidad que viven los michoacanos todos los días. Pareciera que los únicos interesados en la violencia desatada por el narco son los norteamericanos. Como moraleja.