EL PAÍS

LUIS PABLO BEAUREGARD

La cúpula militar de Estados Unidos ha informado este sábado al presidente Joe Biden de que es “altamente probable” que se lleva a cabo otro atentado en Kabul en las próximas 24 o 36 horas. El mandatario se ha reunido esta mañana con los comandantes sobre el terreno y su equipo de seguridad nacional para evaluar el impacto que tuvo la respuesta militar de Washington este sábado. El ataque con drones mató a dos integrantes de ISIS en Afganistán, el grupo que se ha dicho responsable de detonar la bomba que asesinó el jueves a casi 200 afganos y a 13 militares estadounidenses. “Dije que íbamos a ir detrás del grupo responsable del ataque a nuestras tropas y a civiles inocentes en Kabul, y lo hemos hecho. Este ataque no es el último. Seguiremos cazando a todos aquellos involucrados en el atroz atentado”, ha dicho Biden a través de un comunicado.

El presidente ha calificado la situación sobre el terreno de “extremadamente peligrosa” porque es “alto” el riesgo de que se repita un ataque como el de hace unos días en la garita de control Abbey del aeropuerto Hamid Karzai. En la reunión, a puerta cerrada, el mandatario instruyó a los militares para que tomen “toda medida posible” para proteger a los militares que permanecen en Afganistán. En las últimas dos semanas, tras el caótico retiro de tropas ordenado por Biden, las fuerzas estadounidenses han evacuado a 117.000 personas entre norteamericanos y afganos. “Ayer [por viernes] trajimos de vuelta a 6.800 personas, incluyendo a cientos de estadounidenses”, añade el texto de la Casa Blanca.

Los altos funcionarios del Pentágono ya habían alertado a la Casa Blanca que se cocina un nuevo atentado. “Los comandantes han informado al presidente y a la vicepresidenta sobre los planes para desarrollar objetivos del ISIS-K”, dijo Jen Psaki, la portavoz de Biden. “Estamos preparados, a la expectativa de futuros ataques”, añadió en una rueda de prensa el portavoz del Pentágono, John Kirby, donde también estuvo el jefe del Estado mayor, el general Hank Taylor. “Seguimos muy de cerca esas amenazas, concretas, en tiempo real”, afirmó Kirby.

La presión sobre el presidente de Estados Unidos sigue en aumento. Este sábado el Pentágono ha identificado oficialmente a los 13 militares fallecidos en el ataque, a los que Biden ha llamado “héroes que han hecho el último sacrificio en servicio de los más altos ideales estadounidenses”. Entre las bajas estaban dos soldadas, la sargenta Nicole Gee, de 23 años y originaria de California y Rosario Pichardo, integrante de la Marina, de 25 años, y quien recientemente había sido reconocida por su trabajo. El jueves tanto Pichardo como Gee estaban encargadas de revisar a las mujeres y niños que llegaban al aeropuerto de Kabul con la esperanza de abandonar el país en el que los talibanes han recuperado el control.

El resto de las víctimas, todos marines, eran veinteañeros de diferentes Estados y orígenes. Entre estos había cinco jóvenes de 20 años, quienes no tenían edad suficiente para pedir una cerveza en un bar de Estados Unidos, pero que ya estaban en las líneas de batalla de la guerra más añeja del país. Ellos eran los californianos Dylan Medina, de Rancho Cucamonga y Kareem Nikoui, de Norco; David Espinoza, de Rio Bravo (Texas); Jared Schmitz de San Carlos (Misuri) y rylee McCollum, de Jackson (Wyoming). El resto de las víctimas eran Darin Hoover, de 31; Hunter Lopez, de 22; Daegan Page, de 23; Humberto Sánchez, de 22; Maxton Soviak, de 22, y Ryan Knauss, de 23.