“La promesa más valiosa, el 90% de honestidat  ofrecida en su gabinete, no existe, no opera y no se puede dar porque es contra natura de los usos y costumbres de su clan, no hay razón alguna para tener confianza ni esperanza en quien mintió” Manolo

Van tres informes formales pero, en realidad, ya son 11 las ocasiones en que el presidente decide dirigirse a la nación para decir su verdad. No ha cambiado mucho, de hecho, datos, párrafos y dichos son los mismos, episodio tras episodio. Cambian escenografías y algunos invitados, pero López Obrador se ha convencido que la repetición le dará el éxito necesario para no caer en las encuestas. Como cómico de carpa, la rutina es la misma con la incorporación de matices, pero rutina al fin.  La rutina mata y aleja. Enclaustrado en Palacio, el presidente recibió aplausos de un equipo cada día más pequeño, cada vez con mayores desconfianzas. A veces, tiene razón: si la logística del evento 

Sabemos que el presidente no se lleva muy bien con los números. Le cuestan. Particularmente cuando esos números contradicen sus tajantes afirmaciones sobre la realidad. Por ejemplo, cuando esos números dicen que hay más homicidios que antes. O cuando esos números dicen que somos uno de los peores países en la gestión de la pandemia: por contagios y muertes (y eso que no se cuentan todas que ya rebasan los 600 mil decesos). Cuando esos números dicen que no hemos crecido económicamente, en términos anuales, desde 2018. O cuando esos números dicen que este Gobierno, muy pero muy de izquierda, le invierte más a Pemex que a la salud de los mexicanos. Es decir, nos pueden hablar de otros datos, pero la verdad siempre sale a la luz. Ahora, con el comienzo de la nueva Legislatura, la aritmética parlamentaria marca la gobernabilidad del presidente de cara al final del sexenio. MALO dice tener mayoría, pero también sabe que es insuficiente. Morena no tiene ni mayoría absoluta porque depende de los votos del partido más corrupto de México: el Verde. Pregúntese usted conspicuo lector: ¿Qué quiere hacer el presidente? Está obsesionado con una reforma electoral que incluya la remoción de todos los consejeros. ¿Tiene los números? No. El presidente quiere reformas ambiciosas en el sector energético. ¿Tiene los números? Tampoco. 

Prácticamente todo lo que se propone el presidente requiere de una mayoría calificada, y no la tiene. Puede relativizar esta ausencia de una mayoría sólida, pero los números no mienten. El plan del presidente es darle la vuelta a ese poco margen de maniobra parlamentario. La revocación de mandato es el antídoto del presidente frente a un Congreso más fragmentado y la inexorable marcha del tiempo sexenal. La narrativa del presidente será: el pueblo me ratifica y los conservadores me bloquean. El pueblo me quiere. El pueblo quiere que tome decisiones, pero “el viejo régimen” se opone. La calle como solución frente a un entorno político más complejo. El pueblo frente a la corrupta partidocracia. Aunque haya sido el pueblo con su voto el seis de junio quien decidió cuánto vale cada partido político. Y es que, en el mismo sentido, López Obrador se resiste a ser un “pato cojo”, como dicen los politólogos de los Estados Unidos. 

Hace algunos años Elenita (como le dicen sus allegados) Poniatowska escribió: “A los mexicanos se nos cayó la cara de vergüenza cuando el expresidente Vicente Fox declaró en los años 80 que era motivo de orgullo que las remesas de nuestros migrantes enviadas de Estados Unidos fueran la segunda fuente de ingresos en nuestro país. Lo que muchos consideramos un fracaso, para él era motivo de regocijo. Si hubiera trabajo en México nadie se habría ido”. Ahora me gustaría ver cómo se le pone la cara a la escritora, al escuchar al presidente que tanto ama, por lo que dudo escriba o declare algo similar, decir: “Aprovecho para recapitular: récord histórico en remesas, récord histórico en inversión extranjera, récord histórico e incremento al salario mínimo, récord histórico en no devaluación del peso, récord histórico en no incremento de deuda, récord histórico en aumento del índice de la bolsa de valores, récord histórico en las reservas del Banco de México; es como para decirle a los tecnócratas y neoliberales ‘tengan para que aprendan’”. 

Lamentablemente el que tiene que aprender es él, ya que no todas esas afirmaciones son reales, debemos explicarle a López, que ni las remesas, ni la no devaluación del peso y el incremento de las reservas del Banco de México son consecuencia directa de sus acciones de gobierno, es penoso que cualquier presidente actual o pasado, presuma como logro la llegada de remesas, cuando son un penoso reflejo de la falta de oportunidades en México que ha obligado a nuestros paisanos a migrar, y se han incrementado como producto del crecimiento de la economía del país vecino, quien ha dado estímulos en efectivo para reactivar la economía, y no porque sean, insisto, un logro de gobierno. Esas remesas y la política monetaria del regulador del país vecino FED que ha inyectado liquidez a su país, la terrible caída de las importaciones y la poca liquidez de nuestra economía ya que Pemex y la CFE no les pagan a sus proveedores, son los factores que evitan una devaluación del peso.

 En cuanto a la Inversión Extranjera también miente, si analizamos las cifras reales al 24 de agosto pasado, se reporta una salida del 25 por ciento de la Inversión Extranjera que existía en valores gubernamentales comparado con cifras previas a la pandemia.   También miente descaradamente López cuando afirma que hay un récord histórico en no incremento de deuda, cuando la propia Secretaría de Hacienda nos informa que a julio de 2021 hemos logrado un máximo histórico de 12,429.6 mmdp. Cantidad superior de un 15 por ciento mayor al cierre del sexenio anterior, esto es 1 billón 600 mil millones más en poco menos de tres años. Por tanto, Comienza el segundo tiempo del sexenio de un presidente cuyo tercer informe conservo fresco el repelús ante sus números y realidades imaginarias, que con nitidez se constató que cuando las matemáticas no le dan, redujo con falacias  y sus yerros “tengan para que aprendan”.

Jugadas de la Vida

En el ciclo 2020-2021, en México, la matrícula de primer ingreso cayó en 238 mil estudiantes de bachillerato y 109 mil universitarios. Son casi 350 mil jóvenes que hoy deberían estar en las aulas; quizás no vuelvan a ellas. Una caída que inició hace tres años, no obstante que se duplicaron las becas de bachillerato.

Twitter: @ldojuanmanuel