Un equipo profesional de beisbol en México cuenta con 26 peloteros activos en su roster, la mitad son lanzadores, es el departamento más importante y la columna vertebral de la defensiva, es con quienes se consiguen los triunfos y los campeonatos, de nada sirve anotar 10 carreras si los contrarios hacen 11, por el contrario, al no permitir anotaciones, con hacer una es suficiente para ganar.

Los lanzadores más destacados cobran los mejores sueldos y se vuelven ídolos de los aficionados, deben prepararse física y mentalmente, correr, hacer un trabajo de gimnasio adecuado para el fortalecimiento de su brazo sin que le canse los músculos, no basta con tener un brazo poderoso capaz de enviar una pelota con gran velocidad hacia el home.

Los lanzadores deben cuidarse, no desvelarse y practicar todos los días para que sus envíos al home, realicen efectos y extraños movimientos en el aire, con el suficiente control para que pasen sobre el pentágono, a la altura, a la velocidad y en el sitio que solicitó el receptor, así logrará dominar a los contrarios.

Cada enfrentamiento contra un bateador es un duelo de poder y lo va a ganar quien esté mejor preparado, al perfeccionar su talento, conseguirá más lanzamientos buenos que malos y por lo tanto sacará outs, impidiendo que le anoten carreras.

Las características de cada lanzador harán que participen en diferentes momentos de un juego en beneficio de todo el equipo, la clasificación es la siguiente:

Abridor: Así se les conoce a los lanzadores que inician los partidos, normalmente son cinco de los cuales lo ideal es que dos sean zurdos, la abundancia de pitchers derechos complica conseguir jugadores que lancen con la izquierda y tengan los atributos de un buen abridor, como son, control y resistencia para aguantar un mínimo de seis entradas o cien lanzamientos por partido.

Cada lanzador abridor toma cuatro juegos de descanso antes de volver a iniciar otro encuentro, es lo que tarda en dar vuelta la rotación de abridores.

Relevo largo: No siempre es posible dominar a los bateadores contrarios, hay días en que el control de los abridores no es el esperado, puede lesionarse o bajar su rendimiento y recibir varias anotaciones, en ese momento el manager debe tomar la decisión de retirarlo del campo, aunque sean las primeras entradas, en ese caso tiene un par de lanzadores listos para relevarlo.

Un relevo largo tiene las siguientes características, brazo fuerte y capacidad para aguantar al menos cuatro entradas u ochenta lanzamientos por partido, puede suplir a un abridor en la rotación y hasta apropiarse del puesto si hace un buen trabajo, es recomendable tener un zurdo y un derecho.

Relevo intermedio: Si el abridor disminuye su rendimiento a partir de la cuarta o quinta entrada, es momento de llamar al relevo intermedio, si se requieren sus servicios puede lanzar fácilmente dos entradas cada tercer día, preferentemente tener un zurdo y un derecho.

Relevo corto: A partir de la sexta y séptima entradas, cuando tenga que salir el abridor o un pitcher de relevo, ya sea por baja de rendimiento, por cansancio o por haber llegado a su límite de lanzamientos recomendados, es momento de llamar al relevista corto.

Cuando los partidos llegan a las últimas entradas, se vuelven lentos debido a los múltiples cambios de lanzadores, motivados por las estrategias que desarrollan ambos equipos, la teoría indica que un pitcher zurdo domina al bateador zurdo y el mismo supuesto aplica para los derechos. 

Un ejemplo: si el juego es apretado, lanza un pitcher zurdo, hay gente en base y el siguiente bateador también es zurdo, por estrategia se envía de emergente un bateador derecho, en respuesta, el otro entrenador puede retirar al lanzador y meter a un relevo corto que sea diestro, ahora, nuevamente pueden cambiar al bateador emergente por otro zurdo.

El bateador que sale ya no puede ingresar en ese juego a pesar de no participar en nada, puesto que ya había sido anunciado como emergente, por otro lado, no se puede cambiar al lanzador, todo relevista debe enfrentar por lo menos a tres bateadores antes de ser removido en esa misma entrada.

Los relevistas cortos pueden lanzar todos los días, difícilmente juegan más de una entrada, se especializan en enfrentar a bateadores de su mismo brazo de lanzar, no necesitan un gran arsenal de lanzamientos pues su resistencia es poca a pesar de su talento.

A un relevo corto le basta una bola rápida poderosa y un par de curvas diversas que sean complicadas de batear, normalmente son cuatro y es recomendable que la mitad sean zurdos.

Preparador: A partir de la séptima u octava entradas, si el juego es cerrado porque vaya empatado o con diferencia de una o dos carreras, se llama al preparador, su brazo es fuerte, normalmente fue abridor que ya no puede aguantar el ritmo de más entradas o viene de una lesión, posee la capacidad de enfrentar tanto a bateadores zurdos como a derechos ya que tiene gran experiencia y calidad probada.

Cerrador: Cuando un juego llega a la novena entrada y el equipo va ganando por un máximo de tres carreras, es momento de llamar al cerrador, usualmente derecho, es el relevista con el brazo más poderoso y la mente más fría, tiene toda la experiencia para soportar la amenaza de un ataque final que puede ser definitivo y cambiar el resultado de un partido.

El cerrador es capaz de hacer bien su trabajo con cabeza fria, sobre todo en casa ajena donde el público incrementa la presión, no debe permitir que se pierda una ventaja, su recta es cortante a gran velocidad, su misión es salvar el juego, lo que quiere decir, preservar la victoria.

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Seguiré comentando la próxima semana.