De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, espejismo es la ilusión óptica debida a la reflexión total de la luz cuando atraviesa capas de aire de densidad distinta, lo cual hace que los objetos lejanos den una imagen más cercana e invertida.

La política no está exenta de espejismos, desde cualquier enfoque se cree tener la razón y sin lugar a dudas, la Política está pasando por duras pruebas de credibilidad. 

Esta disciplina que tiene como propósito principal contribuir a organizar a las sociedades, da la impresión de no estar logrando los rendimientos necesarios. Quienes se dedican a ejercerla, continuamente se ven inmersos en cuestionamientos que debilitan la credibilidad de la profesión. 

En nuestro país existen entidades en donde el gobierno como institución es el principal empleador o la instancia con la cual se puede establecer una relación comercial para ofertarle bienes o servicios, de ahí que la mayoría de los segmentos sociales busquen algún tipo de relación con el gobierno y eso lo convierte en el objetivo de la disputa. 

Hasta el momento, la única ruta de acceso al gobierno es por la vía electoral, que hasta no hace mucho, sólo se permitía a través de la representatividad partidista, lo cual implicaba asumir una percepción ideológica de acuerdo a la circunstancia económica y social en turno, a lo que históricamente se le ha llamado izquierda o derecha, incluso centro, para quienes pretenden no polarizarse. Recientemente lo ideológico ha pasado a segundo término para dar paso a lo ciudadano, permitiendo la participación de personas, aunque no tengan representación partidista, un ejemplo de ello, fue el gobierno de Nuevo León que encabezó Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, quien en 2018 también contendió por la Presidencia de la República. 

Representantes partidistas y ciudadanos han sido igualmente cuestionados, en algunos casos por falta de perfil y en otros por deficiencia profesional, pero de acuerdo al Anuario Estadístico 2013 de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, en 1970 existían cuatro universidades que ofertaban la licenciatura en Ciencias Políticas, situación que para el 2013 cambió, ya que el número se multiplicó, llegando a ofertarse en 84 universidades de carácter público o privado distribuidas en 24 estados. Con toda seguridad ese número se ha de haber incrementado para 2021, sin contar que han aparecido otras opciones académicas vinculadas al quehacer político, tal es el caso de las licenciaturas en Administración Pública, Políticas Públicas o Gestión Pública, entre otras. 

Otro dato relevante, es el que ofrece el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), el cual establece que hasta el 2015 en nuestro país, había 86,942 personas que habían estudiado Ciencias Políticas a nivel profesional y que, en proporción, el 68% de quienes lo hicieron son mujeres y el 32% son hombres. 

Respecto a las ideas que han prevalecido en el debate político, después de siglos de construcción de nuestra identidad nacional, a partir de la década de los ochenta del siglo XX, los temas centrales en las discusión política han sido los límites al autoritarismo, la transición política y la consolidación de la democracia principalmente, temas que se han visto enriquecidos con la aportación de enfoques reflexivos, cuantitativos, cualitativos y estudios comparados, pero que ante la falta de reconocimiento o mérito, no hace más que confirmar que la teoría política no es igual a su praxis. 

La decepción que expresa la sociedad respecto al quehacer gubernamental, viene acompañada de una alta participación ciudadana en los procesos electorales, eso debe hacer reflexionar a las personas sobre las opciones que han elegido, sobre todo cuando en las encuestas de percepción siguen apareciendo razones vinculadas al aspecto personal de quienes son candidatas o candidatos. 

Sin lugar a dudas, estos espejismos de la política ponen en riesgo a la democracia, la cual es el sistema político que promueve como valores esenciales la libertad y la igualdad de todas y todos.