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Pedro BerruecosCd. de México (31 octubre 2021).- El 1 de noviembre se celebra, una vez más, el Día de Muertos. Uno de los festejos con más arraigo en México. Esta celebración es tan importante que está inscrita en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, desde 2003.

Incluso cuando existen diversas manifestaciones y expresiones en diferentes regiones del País, hay un espíritu general que gira en torno a nuestro Día de Muertos.

Es así como Aguascalientes, Estado de México, Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Veracruz y Yucatán -entre otros estados, por supuesto- se convierten en coloridos escenarios para la recepción de nuestros difuntos. Porque más allá de las discusiones sobre nuestra identidad nacional, el Día de Muertos es una expresión mestiza que conjunta cosmogonías, ideas, costumbres y rituales tanto del Viejo como del Nuevo Mundo.

También hay una mezcla de ingredientes y sabores. Valga mencionar al pan de muerto como muestra del sincretismo.

El festejo, además, comprende el trabajo previo que miles de personas realizaron tanto en el campo y los pequeños poblados como en las ciudades.

Para que la flor de cempasúchil esté lista, por ejemplo, desde julio se empezaron a limpiar los terrenos en los que fue sembrada. Por otro lado, varias son las familias que dedican meses a confeccionar los dulces de alfeñique y calaveritas de azúcar.

Hoy toca apoyar, en serio, a los artesanos que mantienen vivas las tradiciones a pesar de las modas y objetos que impone la gran industria.

Que tu ofrenda de este año esté montada con productos elaborados por artesanos y los hayas comprado en el mercado o feria de tu barrio. Que no falten los dulces de pepita, la calabaza en tacha, los sahumerios y el papel picado. Que recuerdes a tus seres queridos encendiéndoles una veladora y poniéndoles los guisos y destilados que más disfrutaban en vida.

Ya sea que decidas tener un festejo más íntimo o el semáforo epidemiológico ya te permita ir a un camposanto, este festín es una oportunidad para reflexionar.

Rulfo escribió que “nadie anda en busca de tristezas”. Paz sostenía que “el culto a la vida, si de verdad es profundo y total, es también culto a la muerte”. Fuentes apuntaba que “la vida es la regla del juego; no su excepción” y Nezahualcóyotl, el Rey Poeta, decía “…¿Acaso en vano venimos a vivir, / a brotar sobre la tierra? / Dejemos al menos flores / dejemos al menos cantos”

Patrimonio vivo

Te proponemos realizar un ejercicio de amor por México: coloca una hojaldra (como también le llaman al pan de muerto en algunos destinos como Toluca y Puebla) sobre un plato de Talavera y trata de ponerlo frente o en algún icónico punto del centro histórico de la Angelópolis, tómale una foto y tendrás en una sola imagen cuatro elementos reconocidos por la UNESCO: el Centro Histórico de Puebla (Patrimonio Cultural de la Humanidad), la Talavera poblana, el Día de Muertos y la Gastronomía Mexicana estos tres últimos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.Ho