EL PAÍS

DARINKA RODRÍGUEZ

México – 05 NOV 2021. En 2011, el Gobierno de México y el sector privado iniciaron la iniciativa de consumo llamada El Buen Fin para incentivar el consumo interno del país, un indicador económico fuertemente golpeado por la crisis del coronavirus. Este año, la oferta también será extendida a más de un fin de semana, del 10 al 16 de noviembre, donde más de 130.000 comercios registrados ofrecen atractivos descuentos, opciones de crédito o modalidades de pago para adelantar las compras de fin de año.

Similar al Black Friday estadounidense, los mexicanos se entregan a un frenesí de consumo que ha variado a lo largo de los años. En su primera edición el Buen Fin duró cuatro días, mientras que en el 2020 se extendió durante 12 días debido a la pandemia de covid-19. Los resultados han sido alentadores.

De acuerdo con datos de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur), las ventas pasaron de 39.800 millones de pesos en 2011 a 238.900 millones de pesos en 2020, impulsado no solo por la duración del evento, sino por el incremento de ventas en línea. Este año, se espera superar esta cifra, pero el aumento generalizado de los precios ensombrece el entusiasmo de esta fiesta del consumo.

Pero 10 años apenas han sido suficientes para que los consumidores mexicanos aprovechen efectivamente las ofertas, considera Julián Fernández, jefe de análisis de la casa de bolsa Bursamétrica. “La situación que impera después de las restricciones por la pandemia y con la inflación y el aumento de precios reciente orilla a ver al Buen Fin como debió de haberse visto desde que inició, es decir, como una oportunidad de consumir inteligentemente y cuidando la deuda”, comenta al teléfono.

Tras más de 500 días de confinamiento, el frenesí de las compras será un escape para el 90% de los mexicanos que hará alguna compra, de acuerdo con un análisis de la agencia de investigación de mercados Kantar. Este año, el 95% cree que adquirirá algún producto de electrónica, como pantallas o computadoras, seguido de ropa y calzado, con el 87% de las preferencias, y un 57% optará por los electrodomésticos o muebles.

Mientras que el año pasado, casi la mitad de las compras se hicieron en línea debido a las restricciones sanitarias, este año el 70% cree que acudirá físicamente a los almacenes y establecimientos. “Los mexicanos tienen una alta consideración a las promociones y cada edición se ve el interés por participar y seguramente veremos que más personas irán a las tiendas”, detalla Marion Tangassi, VP Business de Kantar México.

El fantasma de la inflación puede complicar el furor comercial

Sin embargo, el aumento sostenido de los precios puede ensombrecer la décima edición de El Buen Fin. De acuerdo con la encuesta mensual que levanta el Banco de México, los especialistas del sector privado han elevado sus expectativas de inflación para 2021 a 6,60%, cumpliendo así 10 meses seguidos de ajustes al alza.

Gianco Abundiz Cabrero, presidente de la Asociación Nacional de Educadores Financieros, señala en entrevista que los consumidores deben ser precavidos en el uso de sus recursos y evitar la posibilidad de un endeudamiento. “Estimábamos que tendríamos una cruda financiera en 2021, pero se extenderá a 2022, por ello hay que ser muy prudentes en el consumo”, comenta.

Buena parte de las promociones que se ofrece en las tiendas departamentales y comercios son esquemas de pago a meses sin intereses con tarjeta de crédito, por lo que el 66% de los mexicanos piensa hacer uso de este recurso, gastando en promedio unos 9.000 pesos (unos 437 dólares) para esta edición. Esto contrasta con el gasto de 6.000 pesos (unos 290 dólares) que los mexicanos desembolsaron en la primera edición de El Buen Fin. ”Los compradores han aprendido un poco a la mala cómo es que se debe de aprovechar una buena oferta”, finaliza Fernández, de Bursamétrica.