Juan Manuel López García.

Con reconocimiento al maestro Macario Schettino quien recibió el premio José Pagés Llergo.

Soy un firme defensor de paredes gruesas que separen la vida pública y la vida privada de los individuos. La privacidad es un valor sagrado en democracia. Debemos defender la privacidad frente a las nuevas amenazas (YouTube, Facebook o Amazon) o frente a las viejas (el Estado o los medios de comunicación masiva). Es tan importante la privacidad que no exagero si sostengo que la protección de la vida privada e íntima de los individuos es un elemento esencial que separa a una democracia de un sistema autoritario, e incluso totalitario. El nazismo, el fascismo, las dictaduras militares, lo primero que hacen es destruir la vida privada, poner ojos vigilantes en cada habitación para garantizar la fidelidad al Estado.

 La boda de una persona –sea político, empresario o cuentacuentos– cae exclusivamente en el ámbito de la vida privada. Por ello, más allá del morbo, no entiendo por qué una boda (supuestamente costosa) debe ser ética y políticamente condenable. Una boda sería de interés público sí y sólo sí se demuestra que se pagó a través de dinero mal habido o si hay delitos que resolver. Por lo tanto, con la información que tenemos hoy, el escándalo por la boda de Carla Humphrey y Santiago Nieto, es otra vez la obsesión moralina que tiene el actual régimen no de gobernar o cambiar el país, sino de definir desde el Estado qué está bien y qué está mal. Una moral oficial que no conoce de leyes, sino de simple y llana ideología.  

El morbo se convirtió en política por dos hechos. El primero, el escándalo por la detención de Paola Félix Díaz por intentar ingresar a Guatemala con 35 mil dólares sin reportar a las autoridades aduanales. Por cierto, horas después nos enteramos de que el dinero en efectivo en realidad lo portaba una asistente del director del Universal. Y, segundo, porque López Obrador le corrigió la plana a Nieto. Calificó su boda de un escándalo y le pidió vivir en justa medianía. 

El apóstol de Palacio Nacional, más interesado en juzgar lo que cada uno hace con su dinero que en resolver los problemas del país; más interesado en imponer su moral sobre el consumo que en generar mejores condiciones de vida para una mayoría de mexicanos.  Realmente no soporto esta izquierda moralina. O, mejor dicho, esta pseudoizquierda. Les escandaliza que Nieto se case repleto de lujos, pero les interesa poco cómo obtuvo su riqueza Manuel Bartlett o porque los hermanos del presidente pasaban charola para pagar campañas. Cuya moral es parcial no les sanciona, como a la ex directora del Metro. Por citar a cuatro “fichitas” bastante inmorales.

Y es que, lamentablemente, más que un presidente tenemos a un sacerdote que siente que debe llevarnos por el camino de la luz. Nos debe decir cómo vivir, si jugar o no videojuegos, si comprar ropa de marca o si beber alcohol los domingos. 

Que quede claro: si Nieto pagó esa boda con su dinero y con dinero bien habido, él tiene todo el derecho a gastar lo que se le dé la gana. AMLO puede imponer reglas de austeridad en el sector público, pero en la vida privada quien manda es cada individuo. Está muy sabroso el chisme de la boda, pero no permitamos que la política cruce límites que amenazan la privacidad. México eligió a un presidente no a un guía espiritual. Recordemos a Mitterrand (ése sí de izquierda): la moral de una república es la ley. Y para cerrar el hecho, lo que realmente le enojó a López Obrador, fue la asistencia de Ruiz Healy, Director del periódico el Universal, que considera de Conservador, al no alinearse como la Jornada, a sus órdenes y loas. 

Por otra parte, fue el presidente MALO a emitir una propuesta fuera de orden político y legal, ya que su función consistía en ser moderador, no expresar discurso, que al hacerlo fue improcedente, al equivocar la ventanilla, dado que el Consejo de Seguridad, es para el tema tal cual está entendible y descrito, ya que al querer recaudar un billón de dólares para dárselo se 750 millones de pobres “sin intermediación alguna, mediante una tarjeta o un monedero electrónico personalizado” es llevar el esquema asistencialista que ha usado en México. Dejo al garete que no se puede recomendar al mundo un plan que en su propio país no ha servido absolutamente para nada en cuanto a la pobreza, que ha crecido en los tres años de su gobierno son freno alguno.

Pregúntele ínclito lector a un experto en po0breza si con un ingreso extra de 1333 dólares una persona puede salir efectivamente de la pobreza. Se le va a reír en la cara. La cifra redonda de un billón de dólares, es un delirio donde no participó un solo economista, un solo experto, alguien que supiera algo sobre pobreza. Todo ha sido ocurrencia de una cabeza desorganizada a los que sus sicofantes le aplauden. Es decir, trasladó su mañanera a Washington, Cuyas fantasías de López, nadie a su entorno tiene el valor o la audacia de decirle que está mal, Que optan por conservar su chamba y el sueldo. Amén de sus mentiras en la ONU en el combate a la corrupción, cuando su entorno lo desborda, de niños son medicamentos y asesinatos. Y escuchar y ver a sus fans, tal cual focas aplaudirle y cantar glorias que otros países vieron con entusiasmo su ilusión de Robin Hood, de quitar dinero a los ricos para dárselo a los pobres. El tema desconoce, lo que debe incentivar es la dinámica del mercado, hacer productivas las actividades, y dejar de regalar dinero, lo que no es solución. China y Rusia sus países de su agrado, le enmendaron su inviable propuesta, Y la prensa en Nueva York, no hubo publicación que secundara su discurso. Ergo, afloró esta semana dos dislates del cumpleañero del Palacio.

Jugadas de la Vida

La icónica media máscara del Fantasma de la Ópera fue inventada únicamente para el musical.

Twitter:@ldojuanmanuel