Rivelino Rueda | El Sol de México

La Secretaría de Marina (Semar) gastó más de 298 millones de pesos en comprar equipo militar (armas y municiones) destinado a sus unidades de infantería en el Corredor Interoceánico Istmo de Tehuantepec, una de las obras estrella del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

La adquisición se dio tres meses después de que organizaciones sociales en Oaxaca se declararan en “alerta máxima” por la presencia de paramilitarismo en la región.

La dependencia militar, en voz del teniente Ricardo Hernández, adscrito a la Unidad de Transparencia de la Semar, confirmó la compra del armamento para el personal que resguarda las obras que se desarrollan en el también llamado Corredor Transístmico.

Acotó, sin embargo, que la adquisición del equipo no se debe a que exista algún conflicto social en la zona, sino que responde a “estudios e informes internos de la Marina que establecen que el armamento con el que se cuenta ya está dañado o viejo”, y que por esa razón “se solicita nuevo equipo para poder reemplazar el que ya es obsoleto”.

El 25 de junio del año pasado, organizaciones sociales afines al Congreso Nacional Indígena (CNI), al Concejo Indígena de Gobierno (CIG) y al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) denunciaron la presencia de grupos paramilitares en la zona por donde atraviesa el megaproyecto.

“Esta región se encuentra en alerta máxima por la presencia de organizaciones paramilitares que funcionan como brazo armado de ciertos intereses partidistas en la región”, señalaron durante una reunión en el municipio de Cuatro Venados, en la región de los Valles Centrales de Oaxaca.

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Los participantes en este encuentro aseguraron que el megaproyecto “trae tras de sí al menos diez parques industriales en diversas comunidades por donde atraviesa el Tren Transístmico”, que conecta el puerto de Salina Cruz, en Oaxaca, con el de Coatzacoalcos, en Veracruz.

Tres meses después de ese pronunciamiento, la Semar compró armas y municiones, en tres contratos de adjudicación directa, por 298 millones 708 mil 422 pesos.

La adquisición es para “atenciones de la Unidades de Infantería de la Marina en el Corredor Interoceánico Istmo de Tehuantepec”.

Todos estos elementos –militarización, movimientos armados, organizaciones en defensa de la tierra y del agua y denuncias de paramilitarismo– aunado a la posición inamovible del Gobierno federal sobre los megaproyectos, configuran un escenario de alta conflictividad en la región Sur-Sureste del país.

EL “RETO” DE AMLO

El 1 de enero de 2020, en el marco del 26 aniversario del levantamiento armado del EZLN, en un acto político-militar que se desarrolló en la Cañada de Altamirano, una de las puertas de entrada a la Selva Lacandona, el subcomandante Moisés advirtió:

“Los zapatistas estamos dispuestos a morir como alternativa de sociedad, como organización, como pueblos originarios de raíz maya, como guardianes y guardianas de la Madre Tierra, como individuos e individuas zapatistas… Hicimos la ofrenda sólo para avisarle a la Madre Tierra que la defenderemos, hasta morir si es preciso”.

El también miembro del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, manifestó que la organización está tomando “como un reto” del presidente López Obrador la determinación gubernamental de realizar el Corredor Transístmico y el Tren Maya.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) reporta tres grupos armados de corte social operando en el país: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).

El órgano de inteligencia del Estado mexicano indica que los zapatistas y los eperristas operan en Chiapas, mientras que a los erpistas los ubica en Guerrero. Es decir, los tres grupos operan en los estados ubicados al norte y al sur de Oaxaca y Veracruz, donde se construye el Corredor.

EL ARMAMENTO COMPRADO

El 20 de marzo de 2021, en Coatzacoalcos, el presidente López Obrador encomendó las tareas de vigilancia del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec a la Secretaría de Marina, e incluso escrituró ese proyecto a nombre de la institución armada.

Seis meses después del anuncio presidencial, el 14 de septiembre, la Semar firmó un contrato por 102 millones 129 mil 300 pesos con la compañía estadounidense U.S. Ordnance Inc., para la adquisición de 260 ametralladoras ligeras modelo M60E6, calibre 7.62 x 51 mm, para los elementos de la institución que resguardan el Corredor Transístmico.

A los diez días (24 de septiembre), la Marina firmó un segundo contrato para la compra de más armas, ahora a la empresa Sig Sauer Inc., por la cantidad de 163 millones 666 mil 772 pesos.


La adquisición: tres mil 846 juegos de rifles Sig 516 calibre 5.56 NATO; mil 186 juegos de pistolas P226-MK25, calibre 9mm; 30 juegos de pistolas P365 calibre 9mm, así como 200 juegos de pistolas modelo P320 calibre 9mm.

Para los pertrechos la compra fue a una empresa mexicana (Milwa, S.A. de C.V.), el 25 de octubre, por un importe de 32 millones 912 mil 350 pesos. Consistió en 312 mil piezas de municiones calibre 7.62 x51 mm, mil 615 piezas calibre 5.56×45 mm y 427 mil piezas calibre 9×19 mm