Jorge E. Franco Jiménez.
La estructura hegémonica del pasado ha recobrado vigor institucional en el sexenio de la cuarta transformación que, se consolidó con el resultado de la elección de gobernadores en la que la bolsa presidencial se incrementó con cuatro de morena y, posiblemente uno mas, de los salientes de filiacion Priista, el de Hidalgo o Oaxaca, hasta hoy. El primero ya expreso que no se separa de su partido, pero nuestro gobernador solo ha sonreido.
México ha transitado formalmente, en su evolución histórica, como una República democratica Federal desde 1917, enmarcada en diversas etapas como de la del caudillismo y la de las instituciones desde 1930, en que los presidentes mexicanos han concluido sus mandatos cada seis años sin posibilidad de reelección como hasta ahora persiste, respecto a los poderes ejecutivos federal y locales, manteniendose en vigor la carta magna que aún con múltiples reformas ha permitido vivir como un estado de derecho con estabilidad institucional.
En las diversas narrativas de los cometaristas especialiados del quehacer político del gobierno mexicano, se expresa que la realidad política mexicana a lo largo del siglo XX, llevó al cuestionamiento generalizado de la calidad democrática del país, en lo que se refiere a la permanencia, en el Gobierno del Partido Revolucionario Institucional, durante setenta años, a lo que el politólogo Giovanni Sartori llamó un sistema de partido hegémonico, en el cual el pluralismo político y la participación se ven limitados por la monopolización del poder. Mario Vargas Llosa lo denominó la dictadura perfecta por la permenencia no de un hombre, pero sí de un partido que es inamovible.
Caracterizó a este periódo que Partido Revolucionario Institucional obtuviera y controlara ininterrumpidamente todas las instituciones políticas de México entre los años 1930 y 2000, centralizando el poder en todos los niveles de gobierno. Las decisiones políticas del partido determinaron el curso de la economía y la sociedad del país a lo largo del siglo XX, de esta manera, el Partido era el instrumento de acceso al poder por decisión del presidente en turno; las reformas a la Constitución reflejaban esa voluntad, la del presidente que se aprobaban sin obstaculos, con aplausos y alabanzas.
La legitimidad de los presidente emanados del PRI se contaminó con el ejercicio omnimodo que se le otorgaba con las las reformas constitucionales y legales que proponía el presidente mismas que variaban cada seis años, de esta manera lo que en principio fué como un proyecto revolucionario que concentraba en su ideario los intereses de una gran parte de la población, se transformó como ahora, dando lugar al autoritaritarismo que provocó una serie de inconformidades, alenatadas dentro del mismos poder, en los sectores sociales, sobre todo en los jovenes y centros de estudio superior que tuvo una respuesta violeta del estado y se retorno a campañas de represión, fraude electoral y corrupción.
Estos elementos internos vinculados con la globalización contemporanea, impulsaron una serie de reformas y la transformación de la vida institucional de mexico en cuestiones electorales y pluralismo político que auspicio la separación del control oficial mediante la entrega de esas funciones a organismos que culminó con el INE, como organismo autónomo ciudadanizado; se dio la alternancia finalmente con dos periodos de gobierno, cuyo Presidente no fue de extracción priista, sino de acción nacional lo que marco una pausa en el manejo hegémonico del poder centralizado en un partido y un individuo cada seis años.
La alternancia si bien marco modalidades diversas a las de los gobiernos priistas, no delineó una ruta firme y confiable para el gobernado, sin embargo impulso polìticas reformistas que abrieron el espacio al campo de los derechos humanos y al control de los mismos a traves de las convenciones internacionales y las decisiones de la Corte Interamericana en ese rubro que incluye el sistema de justicia penal adversarial y la amplitud de la protección a favor de las personas que se instrumento finalmente en el Gobierno de retorno del Pri al poder con el Presidente Peña Nieto.
Las instituciones democráticas del Estado Mexicano se fortalecieron en estos tres periodos de gobierno de la alternacia en lo referente a lo electoral, sin embargo persistieron los males mayores, la corrupción e impunidad en los sectores públicos, privado y social que hcieron factible que el entonces candidato Andres Manuel López Obradaor, después de varios intentos conformara una mezclada tendencia política de sus simpatizantes e inconformes de todos colores, que se unieran cuetión que vinculada a los vicios acentuados del Gobierno saliente motivaron que, con amplio margen ganara la elecciòn y las mayorios en los congresos.
Loa afanes presidenciales y del partido hegémonico retornan en este periodo de la cuarta transformación, frente a una oposición que, unida en lo común, sacar del gobierno federal a Morena, no ha adquirido el músculo necesario para convencer y vencer en el 2024, sigue dependiendo primero de que el Presidente López Obrador, no doble a sus lideres y ponga a otros en su lugar que le acomoden; segundo de que el Partido que dirige el Senador Dante Delgado, muestre intenciones de participar con dicha alianza y objetivo.
Mientras tanto, el Presidente de la República continua cabalgando en la ruta de trasnformar la vida institucional del Estado Mexicano que le permita, en condiciones diversas a las que distorsionaron los afanes revolucionarios que dieron origen a las mismas, al contro centralizado del ejercicio de gobierno y acaparar el acceso a la representación de las mismas; por ello trata de inhibir el bastión que aún protege los desvios del poder, en lo electoral el INE y en lo Jurisdccional, la Suprema Corte y el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal; el congreso aun ya lo tiene.
Persiste como objetivo de la cuarta transformación el gobierno y partido hegémonico, con una diferencia, cambio de siglas Morema por Pri.
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