EL PAÍS

KARINA SUÁREZ

México – 09 JUL 2022. El alza de precios en México superó todos los pronósticos hechos sobre el papel. La inflación se aceleró en junio y llegó al 7,99%, su mayor nivel en más de 21 años, de acuerdo con los datos dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el pasado jueves. El Índice Nacional de Precios al Consumidor fue empujado al alza por el incremento inusitado en alimentos como la papa, la naranja y el pollo. Aunque el Gobierno ha implementado programas para contener el precio de los alimentos de la canasta básica, exentó el cobro de aranceles en algunos fertilizantes y renunció al cobro del impuesto sobre la gasolina para evitar un incremento mayor en el precio de este combustible, analistas coinciden en que estas medidas han tenido un efecto marginal frente a factores que impactan directamente en la oferta y demanda de alimentos y mercancías: una menor producción por cuestiones climáticas y más costos de producción ante el alza de los fertilizantes y energéticos.

Durante junio, el índice de precios no subyacente aumentó 1,07% a tasa mensual y a tasa anual creció 9,47%. Dentro del índice no subyacente, los precios de los productos pecuarios tuvieron el ascenso interanual más pronunciado con un 15% respecto a junio de 2021, seguido de las frutas y verduras con un 14,3%, mientras que los precios de los alimentos agropecuarios crecieron a tasa interanual 15,02%, y los de los energéticos y tarifas autorizadas por el Gobierno presentaron un crecimiento del 5,2%.

La inflación subyacente, que no tiene en cuenta los alimentos frescos ni la energía por su volatilidad, tuvo un aumento de 7,49% en comparación al mismo mes del año previo. En su interior, los precios de alimentos procesados, bebidas y tabaco crecieron un 11,84% respecto a junio de 2021. Otros rubros que también registraron un aumento de precios fueron las mercancías, con un alza de un 9,91% y de loncherías, fondas, taquerías y restaurantes, contabilizaron un incremento del 6,6% a tasa anual.

El conflicto de Rusia en Ucrania aceleró el alza de precios que ya se venía observando desde 2021 debido a los efectos de la pandemia y de los atascos en las cadenas de suministro a nivel global. Ahora, el país se ve inmerso en intentar frenar la escalada de precios sin cortar de tajo el crecimiento económico con una política restrictiva. Sin embargo, frente a la tendencia global, analistas y expertos ya dan por descontado que el Banco de México dictará el próximo mes un nuevo incremento de 75 puntos base en la tasa de interés y con ello llegará al 8,5%, lo que supondría el décimo intento consecutivo del banco central por estabilizar la inflación.

Héctor Villarreal, profesor e investigador del Tecnológico de Monterrey, reconoce que el Paquete contra la inflación y la carestía que presentó el Gobierno de López Obrador ha ayudado parcialmente a contener los precios de los alimentos en México, sin embargo, advierte de que la escalada continuará ante la presión creciente en energéticos y el alza en granos que, a su vez, alimenta el aumento en toda la cadena pecuaria: carne, pollo y huevos. “Hay que recordar que el petróleo está muy caro, esto implica que el precio de los fertilizantes sube mucho, además, el transportar la comida sale más caro y bueno, la cereza del pastel es que este año hemos tenido climas muy extremos por sequías y diluvios, lo que incide en una producción menos estable de comida”, refiere.

Una de las bazas del Gobierno para atajar la inflación ha sido la renuncia del Gobierno a cobrar el impuesto en gasolinas para evitar el impopular gasolinazo. Durante el primer semestre del año, esta Administración otorgó en subsidios a los combustibles cerca de 160.000 millones de pesos, unos 7.800 millones de dólares. Sin embargo, Villarreal apunta que “al Fisco le está saliendo carísimo” esta medida. El especialista señala que la inflación perjudica a las personas con menos ingresos, por ello, hace hincapié en que se pueden instrumentar apoyos complementarios desde el Gobierno para garantizar el alimento a los menores, ya sea en especie o ayudas económicas para la compra de la canasta básica.

Juan Carlos Anaya, director general de Grupo Consultores de Mercados Agrícolas (GCMA), precisa que en el tema de la papa –que reporta un alza en su precio de más del 28%– se debe a la caída de la producción un 4,2% el pasado mes de mayo. La oferta de Estados como Sinaloa escaseó, añade, y esto ha provocado que los principales mercados tengan que surtirse de otras entidades como Morelos o Puebla, productores que manejan otros precios y calidades. Actualmente, el precio de un kilogramo de papa en la central de Abastos en Ciudad de México se cotiza en 25 pesos, mientras que en el supermercado se cotiza en más de 35 pesos.

En el caso de la naranja, que aumentó su precio más del 24%, cotizándose en el consumidor final 30 pesos. “Siempre hay temas climáticos, nunca las cosechas son exactas, hay temas de rendimientos y puede también ser costos de fertilizantes que les ha impactado a los productores y pues ha disminuido la productividad”, continúa Anaya. De acuerdo con el análisis de GCMA, los precios de la canasta básica aumentaron 14,2% al cierre de junio en comparación al 13,9% de mayo. Las cifras se traducen en el bolsillo de los mexicanos en un menor poder adquisitivo para comprar los alimentos básicos.