EL PAÍS

DARINKA RODRÍGUEZ

México – 03 AGO 2022. Rosalba López espera pacientemente en la fila de la tortillería, pero a diferencia de otros años, cuando se iba con un kilogramo completo, ahora solo lleva diez pesos exactos (cerca de 50 centavos de dólar) de tortillas para el consumo diario en su hogar. “Se nota mucho el aumento en todos los precios, pero la tortilla le pega más a uno”, relata. Este martes, el precio del kilogramo de este alimento en Ciudad de México es de 20 pesos (alrededor de un dólar), pero en otros Estados ha alcanzado 27 y hasta 30 pesos, de acuerdo con datos de la Cámara Nacional de la Industria de Producción de Masa y Tortillas. “A principios de este mes subió la tonelada de harina, uno de nuestros principales insumos, en algunas zonas del país cuesta 17.700 pesos, un 48% más desde el inicio de la pandemia”, cuenta a EL PAÍS Rubén Montalvo, presidente de este organismo.

La tortilla de maíz, base de la alimentación de la mayoría de los mexicanos, ha alcanzado su precio más alto desde 2017, y en lo que va de 2022 registra un aumento de un 11% en el precio promedio que se vende en los expendios de tortilla a lo largo del país. Este aumento es mayor a de la inflación generalizada, que en julio de este año llegó al 8,16%.

El aumento en este alimento es un fuerte golpe para la alimentación de los mexicanos. Según datos del Gobierno, un mexicano consume entre 56 y 79 kilogramos de tortilla de maíz al año, ya que se trata de la base de platillos como tacos, además del acompañante de guisados, sopas o se usa directamente como base para ciertos guisos. “Tiene un impacto muy sensible, principalmente en el 70% de la población que hoy vive con al menos cuatro salarios mínimos”, comenta Ramón Martínez Pérez, catedrático de la Escuela Bancaria y Comercial. “Buena parte de la alimentación está soportado entre otros, en la tortilla sobre todo en la población más vulnerable”, indica.

David Ruiz, propietario de una taquería en avenida Taxqueña, al sur de Ciudad de México, señala que este año ha tenido que aumentar el precio de su producto por lo menos un peso por taco. “Nos aumenta la tortilla, nos aumenta el gas, nos sube la carne, no nos queda de otra más que ajustarnos”, dice el comerciante en conversación telefónica.

Aunque la tortilla de maíz constituye una fuente de carbohidratos, vitaminas y minerales esenciales, el aumento en el precio orilla a la población con menores ingresos a buscar un sustituto barato. “El incremento en este alimento hace que las personas busquen en otros lados, aunque haya menos nutrientes o se trate de alimentos chatarra”, dice David Lozano, investigador del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM.

Esto supone un riesgo para la alimentación de los mexicanos. Según la Cámara de comerciantes de tortillas, existe una mayor venta de tortillas de baja calidad que ofertan principalmente en cadenas de supermercados, donde el kilogramo cuesta entre 13 y 15 pesos. “Entre más subimos nosotros el precio, más perdemos clientela. Y actualmente estamos en una situación que no podemos dejar de subir el precio, porque si lo subimos perdemos clientela y si no lo subimos tenemos que cerrar definitivamente”, dice Montalvo.

Aunque la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador ha gastado 574.874 millones de pesos durante los dos meses y medio en el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic) en el país, la inflación no ha cesado, mientras que algunos alimentos como la tortilla, el pollo o las legumbres han tenido un aumento más considerable que el resto de los productos.

En ese sentido, el Partido de la Revolución Democrática ha propuesto que el Gobierno subsidie el precio de la tortilla de maíz, tal como la hace con insumos como la gasolina, para que el kilogramo de tortilla se venda en un precio máximo de 10 pesos. “Lo veo como propaganda de campaña”, dice Montalvo. “Nada más están jugando eso, no es una propuesta lógica. ¿Quién va a pagar ese dinero? ¿Quién va a pagar ese subsidio?”, critica el líder de los tortilleros.

Para el académico de la Escuela Bancaria y Comercial, este subsidio puede significar una solución, al menos de corto plazo, para evitar que los bolsillos y la alimentación de los mexicanos sufra. “Este subsidio podría apoyar a productores, podría apoyar a este entre microempresarios y a las personas que se dedican a la comercialización de la tortilla”, detalla Martínez.

Para los productores de tortilla el escenario no es halagüeño. Mientras que en el centro del país y en Ciudad de México el precio podría aumentar a los 22 pesos por kilo, en otros Estados del país el precio podría ser incluso mayor de los 30 pesos, si es que no hay un control de los insumos con los que se preparan los famosos tacos.