REFORMA

Nallely Hernández

Cd. de México (29 diciembre 2022).- La tradición de comer 12 uvas y el brindis de Año Nuevo serán especialmente caros para recibir al 2023, con una inflación que repuntó en 2022 como espuma de sidra.

Con el kilo de uva entre 70 y 80 pesos a la venta y los 750 mililitros de sidra rosada en casi 100 pesos, las familias tendrán que destinar el equivalente a un día de salario mínimo para brindar y pedir sus 12 deseos.

De acuerdo con datos del Inegi, en noviembre la uva registró una inflación anual de 9.85 por ciento, sin embargo, cifras de Grupo Consultor de Mercados Agropecuarios (GCMA) detallan que a la primera semana de diciembre el incremento para la variedad sin semilla fue de 16 por ciento anual.

Si bien en la zona metropolitana del Valle de México es posible adquirir el kilo de uva en menos de 100 pesos, en ciudades como Monterrey, desde noviembre, el fruto ya se compraba hasta en 124 pesos, con base en información del Inegi.

Según la Secretaría de Agricultura (Sader), el abasto para esta temporada está garantizado, con una producción de 492 mil toneladas de uva a octubre de este año, de las cuales el 79.4 correspondió a uva de mesa. Sin embargo, el precio final en el mercado sigue al alza.

“Esta tradición es española y data del año 1909, cuando los productores, a manera de broma, hicieron consumir este fruto a su familia de forma rápida, pues ese fue un año de gran cosecha y poca demanda.

“Actualmente, comer uvas esa noche es una tradición que se hace con uvas cultivadas en México, al compás de las 12 campanadas, cada uva significa cada mes del año y representan un deseo o propósito que se quiere lograr para el año que entra”, recordó la Secretaría.

En el caso de bebidas alcohólicas, el vino de mesa y el tequila reportan inflaciones acumuladas de entre 10 y 12 por ciento en el año, un aumento por arriba de otras opciones como la cerveza, que registra un incremento anual de cerca de 8 por ciento.

Si bien, México no es un país principalmente consumidor de vino, en los últimos años el consumo por persona ha aumentado, mientras que la producción no alcanza a atender la demanda, de acuerdo con datos del Consejo Mexicano Vitivinícola.

“En los últimos cinco años, el consumo de vino en México ha aumentado de 450 a 950 mililitros per cápita. Sin embargo, la producción nacional sólo alcanza para satisfacer el 30 por ciento de la demanda interna”, indicó el grupo empresarial.

Bajo este escenario será como los mexicanos cierren este 2022 con uvas, vino y, en general, una cena más cara que el año pasado, pues de acuerdo con el Inegi, a la primera quincena de diciembre, la inflación en los alimentos se ubicó en 12.6 por ciento anual.