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Melbourne, Australia(31 diciembre 2022).- Las celebraciones de Año Nuevo se extendieron por todo el mundo, dando la bienvenida a 2023 con cuentas regresivas y fuegos artificiales, y marcando el final de un año que trajo la guerra a Europa, un nuevo capítulo en la monarquía británica y la preocupación mundial por la inflación.

El nuevo año comenzó en el diminuto islote de Kiribati, en el Pacífico central, y luego atravesó Rusia y Nueva Zelanda, para después adentrarse por Asia, Europa, el Océano Atlántico y llegar a Sudamérica.

Al menos durante un día, los pensamientos se centraron en las posibilidades, incluso en las más difíciles de alcanzar, como la paz mundial, y en reunir -por fin- la determinación para cumplir la siguiente serie de propósitos.

Como muestra de esa esperanza, un gran número de niños se reunieron con San Nicolás en una abarrotada estación del metro de Jarkov, Ucrania.

Sin embargo, los ataques rusos continuaron este 31 de diciembre. A medianoche, las calles de la capital, Kiev, estaban desoladas. La única señal de un nuevo año provenía de los residentes locales que gritaban desde sus balcones: “¡Feliz Año Nuevo!” y “¡Gloria a Ucrania!” Y sólo media hora después del inicio de 2023, las sirenas de ataque aéreo se escucharon por toda la capital ucraniana, seguidas del sonido de explosiones.

En París, miles celebraron en los Campos Elíseos, mientras el presidente francés Emmanuel Macron prometía en un discurso televisado seguir apoyando a Ucrania.

“El año entrante, permaneceremos inquebrantables a su lado. Los ayudaremos hasta la victoria y estaremos juntos para construir una paz justa y duradera. Cuenten con Francia y Europa”, afirmó.

El Big Ben repicó mientras más de 100 mil personas se congregaban a orillas del Río Támesis para contemplar un espectáculo de fuegos artificiales en torno al London Eye. El espectáculo incluyó una corona formada por drones y el retrato de la reina Isabel II en una moneda flotando en el cielo, en homenaje a la monarca británica fallecida en septiembre.

La playa de Copacabana de Río de Janeiro dio la bienvenida a una pequeña multitud de unos pocos miles para un breve espectáculo de fuegos artificiales, y varias ciudades brasileñas cancelaron las celebraciones este año debido a la preocupación por el coronavirus. Antes de la pandemia, la fiesta de Año Nuevo de la capital brasileña solía atraer a más de 2 millones de personas a Copacabana.

La ciudad más poblada de Turquía, Estambul, recibió 2023 con festividades callejeras y fuegos artificiales. En la iglesia católica de San Antonio de Padua, ubicada en la frecuentada avenida Istiklal, en Estambul, docenas de cristianos rezaron por el año nuevo y lamentaron el fallecimiento del papa emérito Benedicto XVI.

Kiribati, una nación del Pacífico, fue la primera en recibir 2023 una hora antes que sus vecinos, como Nueva Zelanda, debido a su huso horario.

En Auckland, grandes multitudes se reunieron frente a la Sky Tower, donde una cuenta regresiva de 10 segundos para la medianoche precedió a un espectáculo de fuegos artificiales. Las celebraciones en la ciudad más grande de Nueva Zelanda cayeron muy bien tras su cancelación por el Covid-19 hace un año.

En Times Square, los neoyorquinos recibieron al 2023 con confeti y un espectáculo de luces, luego que los asistentes hicieron el tradicional conteo regresivo.

Mientras tanto, los mexicanos se congregaron en distintas ciudades del País para escuchar diversos conciertos, uno de ellos fue en la Ciudad de México, donde los capitalinos bailaron al ritmo del reconocido grupo de Los Ángeles Azules.