EL UNIVERSAL

Alberto López Morales 

Juchitán, Oax. – La ciudad zapoteca de Juchitán, en el Istmo de Tehuantepec, que desde 2022 aloja a cientos de venezolanos en su tránsito hacia Estados Unidos de Norteamérica, explora las posibilidades para hermanarse con alguna localidad de la República Bolivariana de Venezuela, anuncia el presidente municipal sustituto, Miguel Ángel Sánchez Altamirano.

Hace unos días, revela, “recibí la honrosa visita del embajador de México en Venezuela, Leopoldo de Gyves de la Cruz, originario de nuestra tierra zapoteca, y entre los diversos temas de interés que abordamos, exploramos esa posibilidad del hermanamiento a propuesta de nuestro representante diplomático”.

“El hermanamiento con Venezuela sin lugar a dudas que nos permitirá un intercambio con el pueblo juchiteco en diferentes ámbitos, como el de la cultura, la educación, la gastronomía, el comercio y el de la artesanía”, explica el alcalde Sánchez Altamirano, quien admite que la propuesta le pareció atractiva y factible.

Sin embargo, el edil juchiteco reconoce que no hay una fecha precisa, como tampoco una ciudad viable de hermanamiento por el momento, “tengo entendido que deberán cubrirse unos trámites de orden diplomáticos, pero desde ahora nos declaramos gustosos con esa iniciativa de nuestro paisano y representante diplomático, Leopoldo de Gyves de la Cruz”.

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Una vez que se concrete ese hermanamiento, Juchitán contará con tres ciudades hermanas en su historia reciente, puesto que en el año 2005 se hermanó con la ciudad de Marianao, Cuba, y en el 2008 estrechó lazos de hermandad con la valenciana ciudad española de La Vall de’ Uixó, que permitieron el intercambio cultural entre esos pueblos.

El médico Jorge Florentino López recuerda que en 2003, cuando se desempeñaba como regidor en el gobierno municipal juchiteco, impulsó el hermanamiento entre Juchitán y la cubana ciudad de Marianao, gracias a que tuvo amistad con el canciller cubano de esa época y uno de los resultados de ese hermanamiento fue el concierto que brindó Pablo Milanés en Juchitán.

Para ingresar al concierto, que se realizó en un espacio formado entre el parque central Benito Juárez y el palacio municipal, donde caben cómodamente unas 12 mil personas, las familias juchitecas entregaron como pases decenas de libretas y lápices nuevos que después fueron enviados a Marianao, en apoyo a la niñez cubana.

En esos años, rememora Jorge Florentino, gracias a estos lazos el gobierno cubano envió a decenas de instructores deportivos que elevaron el nivel competitivo de los deportistas juchitecos, como los jugadores de voleibol y béisbol, que comenzaron a destacar en los torneos regionales.

Durante las fiestas titulares de Juchitán con sus fastuosas Velas del mes de mayo, una numerosa delegación de La Vall d’ Uixó participó en la tradicional regada en las calles juchitecas, en el 2008, como parte de la hermandad que impulsaron el cantautor juchiteco Mario López Hernández y el escritor español Vicente Falcó Fuertes.

Los lazos de hermandad entre Juchitán y La Vall d’ Uixó en 2008 fueron resultado de la afinidad entre las comunidades religiosas de ambas ciudades, que anualmente en los meses de enero y abril honran a San Vicente Ferrer, un santo valenciano que es considerado el santo patrón de los católicos juchitecos, en su aniversario de nacimiento y muerte, respectivamente.

Una vez que se concrete la hermandad entre esta ciudad del Istmo con alguna ciudad venezolana, seguramente los nombres de Juchitán y Oaxaca no serán extraños para los habitantes de la República Bolivariana de Venezuela, cuyos familiares, envueltos en su bandera con los colores amarillo, el azul con sus ocho estrellas y rojo, piden ayuda en las calles para seguir su ruta a la Unión Americana.