Parten con miedo cientos de migrantes de Oaxaca a CDMX

EL PAÍS

Iris Velázquez y Jorge Luis Plata

Oaxaca, México (06 octubre 2023). Accidentes viales, asaltos, extorsiones, secuestros y abusos son preocupaciones manifestadas por migrantes que viajan desde Oaxaca hacia la Ciudad de México.

Algunos de los migrantes que llegan al Centro de Movilidad Migratoria en San Sebastián Tutla, Oaxaca, desconocen el trágico accidente ocurrido la madrugada de este viernes, en el que perdieron la vida 16 personas y otras 27 resultaron heridas. Sin embargo, insisten en que no sólo los accidentes de tráfico representan un peligro para ellos, por lo que se mantienen en alerta constante.

En este centro, que comenzó a operar la noche del 26 de noviembre con el objetivo de que los migrantes no pernocten en la vía pública, cientos abordaron los autobuses que llegaron con la anuencia del Gobierno estatal y el apoyo del INM.

En el lugar, donde este viernes se encontraban al menos mil personas de origen centroamericano, Daniel Salvatierra, un ciudadano venezolano, compartió que utiliza su teléfono principalmente para mantenerse en contacto con su familia y sus dos hijas que dejó en su país de origen.

Él mencionó que ha estado avanzando durante 21 días, la mayoría de las veces a pie. A pesar de haber obtenido títulos en Derecho y Medicina en Venezuela, lamentó que incluso con dos profesiones, la gente no pueda progresar, por lo que tomó la decisión de escapar hacia Estados Unidos en busca del “sueño americano”.

“Con la voluntad de Dios. Automáticamente todos mal (en Venezuela), en todos los sentidos, económicamente, productivamente, físicamente, no hay algo que te empuje a salir adelante porque yo te lo digo, soy abogado, soy abogado de la República y soy médico cirujano y mira en dónde estoy. La situación está para no devolverse, solamente salir adelante y tratar de ayudarlos para que se vengan con nosotros.

“Vienen muchos compatriotas, muchos compañeros en el camino, perdiendo todo su tiempo, sus cosas, para buscar un mejor futuro y tener un sustento, un futuro mejor para su familia”, dijo quien salió hace casi un mes con su primo y otros amigos.

Lo que más les preocupa, señaló, son los obstáculos que les pone la autoridad migratoria mexicana, que frustra su avance.

“A nosotros nos tocó dormir en el suelo, pasar hambre, pasar 17 horas, 18 horas, hasta 20 horas, pagar un pasaje a una terminal que (cuesta) 400 pesos y 500 pesos y te dicen que te van a llevar de una terminal a otra y en 20 minutos te baja Migración y tienes que irte caminando sin tener recursos a nada, sin tener opción a decir nada y quedarte callado porque es tu necesidad y no la de ellos. La necesidad nos trajo acá”, insistió.

Otra familia venezolana de cuatro integrantes denunció que ha sido víctima de asaltos desde la región del Darién, en la frontera entre Colombia y Panamá, antes de ingresar a México.

“Nos robaron en Darién por la selva, nos quitaron 800 dólares. Dos meses completitos tenemos”, dijo una señora.

Pese al hurto de sus pertenencias, la familia, entre los que se encuentran menores de edad, han seguido avanzando y en Oaxaca fueron apoyados con cuatro boletos de autobús para trasladarse a la Ciudad de México.

Algunos haitianos presumieron que ya se inscribieron en la aplicación CBP One para realizar los trámites y ser candidatos a ingresar a Estados Unidos por la vía legal. Consideraron que en su país no hay oportunidades para vivir y se dicen esperanzados en ser contratados en el país vecino.

“¡Ya vamos Biden!”, “¡Vamos para trabajar!”, es el mensaje que mandaron al Presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

En centros de movilidad migratoria, en algunas ocasiones se congregan activistas, ciudadanos o religiosos que les ofrecen comida, pues off the récord, las autoridades cuentan a reporteros que si les dan alimentos o víveres en estos sitios, los indocumentados pueden prolongar su estancia en la entidad y exacerbar el problema de saturación que de por sí ya enfrentan.